Ni con Pep ni con Koeman
Reijnders pasa en un año de fichaje estrella del City a jugador intrascendente en el centro del campo ‘oranje’. En Inglaterra acabó como suplentísimo.
El rendimiento de Reijnders ha ido bajando progresivamente desde que fichase por el City. Lo cierto es que su estreno fue inmejorable. Guardiola confió a ciegas en él poniéndole desde el inicio en la primera jornada de Premier y él respondió a la altura con un gol y una asistencia en un 0-4 al Wolves. Un inicio de color de rosa que se fue tornando en grisáceo a medida que transcurría la temporada.
En las nueve primeras jornadas fue titular y en las nueve últimas se quedó sin salir ni como suplente en seis partidos. La irrupción de Cherki, que ha hecho el camino contrario yendo de menos a más en su primera temporada en Mánchester, le terminó relegando al equipo B de Guardiola.
Una confianza mermada que ahora se ve reflejada en la selección holandesa, con la que nunca ha terminado de cuajar. Salvo días contados, el futbolista de Zwolle nunca ha sido un compañero de garantías para Frenkie de Jong. Entró al equipo tras el Mundial de Qatar después de que pasase desapercibido para Van Gaal y es del gusto de Koeman: 28 titularidades en 36 partidos disponible. Sin embargo, su rendimiento tampoco se parece en nada al que se vio en San Siro.
En la Eurocopa fue un jugador importante, actuando como llegador y llenando el hueco en el área que dejaba Memphis. Aunque no marcó ni un gol ni dio ninguna asistencia. Y ahora sin Memphis como 9, se encuentra algo perdido.
En la primera jornada frente a Japón fue el tercer jugador que menos tocó el balón de los once oranje. Dos ocasiones creadas es su estadística más positiva, sin ser ninguna maravilla ni, sobre todo, su especialidad. Reijnders tiene que aparecer más en el área y ser un ganador de duelos. Un pilar en el centro del campo como el que se vio en Milán.


