Mundial 2026 | Inglaterra 0 - Ghana 0 / Queiroz seca a Bellingham

Empate insulso que deja a la Ghana de Queiroz a las puertas de la clasificación. Partido para el olvido de Bellingham. Inglaterra necesita más.

Eduardo Burgos Rodríguez
As
Y Queiroz lo volvió a hacer. Reparto de puntos en el Gillet Stadium en un partido sin sabor, donde ni Bellingham, Gordon o Kane pudieron dar más de sí. Tibios, sin aprovechar sus ocasiones de peligro, Inglaterra deja escapar la oportunidad de hacerse con el liderato del grupo. Si Croacia vence, se decidirá todo en el último partido de la liguilla, ante Panamá.

Una Boston gris, encapotada y lluviosa recibía a los de Tuchel con los brazos abiertos. Como contra Croacia, jugaban en casa gracias al fuerte desplazamiento de su afición en la Costa Este de Estados Unidos. La casa de los New England Patriots se convirtió de repente en Wembley, el gran templo ingles al otro lado del charco, gracias a los más de 67.000 aficionados que tiñeron las gradas con el célebre blanco y rojo borgoña.

Tüchel solo varió en su defensa. No gustó la poca contundencia y fragilidad vista en el debut. Contra Ghana, un equipo más físico, entraron Marc Guéhi y Spence por los señalados Stones y O’Reilly, especialmente el zaguero del City que ve cómo su compañero le vuelve a ganar la partida una vez más. La jugada salió redonda. No sufrieron y el seis ya se erige como el líder natural de la zaga. Poca broma.

Espejismo

A la revolución de Tüchel la apagó el calor africano en forma de muralla impenetrable. Dominio sin gol es lo mismo que nada. Los fantasmas del pasado volvieron a aparecer, para desesperación del alemán en la banda. Sus gritos e indicaciones caían sobre papel mojado. Bellingham, héroe ante los ajedrezados, desconectado; Anthony Gordon, como contra Croacia, muy bien en defensa, pero triste en ataque; y Harry Kane, que cumplía el sueño de jugar en el campo de su equipo de la NFL, sin balones para rematar en su zona de acción. Todo salió mal.

Queiroz seca a BellinghamIMAGN IMAGES via Reuters/Winslow TownsonWinslow Townson

La única gran ocasión de la primera parte pasó desapercibida. No por su peligro, sino por el minuto. Pasado el cuarto de hora, Declan Rice sacó un misil desde la frontal que por centímetros no se cuela por la cruceta de Asare. De ahí a la absoluta nada. Se encerró atrás Ghana, con un Thomas que dirigía la contrapresión y ordenaba a los suyos cual mariscal de campo. Tocó agua y de la peor manera posible: seis disparos en total y ninguno a puerta. Eso sí, la afición jamás dejó de animar. Reconocieron el esfuerzo, a pesar de la mala fortuna.

Mal de ojo

Tras el descanso, Queiroz llevó el partido donde quiso: el León estaba dormido, no se jugó a nada, como querían. Sin sufrir, apostando a por el empate que casi, casi les hace estar en la siguiente ronda, y por qué no pensar en sorprender a la contra. Por poco lo consiguieron en severas ocasiones de Ayew, pero Guéhi, primero, y Konsa, después, evitaron la mayor.

Queiroz seca a Bellingham(Photo by Richard Pelham / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)RICHARD PELHAM

Reinó el pragmatismo y el misticismo. Hubo quien desde la grada se preguntaba si de verdad el mal de ojo de los chamanes africanos hizo efecto en los de Tüchel con el vudú y ritos realizados en las afueras de Boston. Bellingham, que siguió deambulando sin rumbo el verde del Gillette, fue sustituido por Morgan Rogers en el ecuador del segundo acto, no sin antes recibir la ovación de su público. No fue su partido ni por intensidad ni por peso, pero aún así se esperan grandes cosas de él en este Mundial.

Estaban gafados. No daban pie con bola, casi como un infante que está recién aprendiendo a caminar. A minutos del final llegó el tiro de gracia en una doble ocasión que simbolizó el fracaso inglés: Reece James colocó un centro al segundo palo para el cabezazo de O’Reilly a la madera. El rechace acabó en la bota de Kane. En su zona de confort, en el área pequeña y delante del portero, el delantero metió la bota tan abajo que el balón voló por encima del travesaño. Se tiró al suelo, desconsolado. La viva imagen de una Inglaterra vencida y con miedo a cometer los errores del pasado.

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