Mundial 2026 | España - Arabia Saudí / La presión alta necesita ayuda
La entrada de Olmo y Lamine, posibles novedades en la Selección, que lidera la estadística a la hora de ahogar la salida de balón del rival. Laporte es duda.
Esta tarde, ante Arabia Saudí, llega la primera gran curva del torneo, un partido en el que no vale otra cosa que ganar para evitar cinco días de tormento antes de cerrar la fase de grupos contra Uruguay. Lamine Yamal y Nico Williams están listos para la batalla, aunque como ha quedado claro por las últimas manifestaciones es previsible que no jueguen los 90 minutos. Su velocidad es bienvenida tras el perezoso debut mundialista del pasado lunes.
Volvamos a la presión, nuestro verdadero ADN. España lidera ese apartado del juego tras completarse la primera jornada del Mundial. Lo hace en primer lugar en secuencias de presión, con 29 en el duelo ante Cabo Verde, un volumen alto y que habla muy bien de la solidaridad de los internacionales. Si incluimos a aquellas selecciones que ya han jugado dos partidos, la estadística sitúa primera a Estados Unidos con 37 y segunda a Turquía con 31.
Se trata de un estilo de juego que no garantiza nada como quedó demostrado con el 0-0 del lunes en Atlanta. Argentina, por ejemplo, que tan buen arranque tuvo a lomos del incombustible Messi, solo registró seis secuencias de presión, lo que la ubica en la parte baja del balance de las 48 selecciones. El líder en presiones defensivas fue Pedri, con 58, jugador que además fue quien más kilómetros recorrió (12,63).
Defender lejos de Unai
El segundo apartado estadístico que revela esa presión de La Roja es el de PPDA (passes per defensive action) o pases por acción defensiva. Ahí, los pupilos de Luis de la Fuente también brillan. Hace referencia a cuántos pases permite el equipo antes de intentar una acción defensiva, una buena muestra de cómo se ahoga la salida de balón del rival. España registró un valor de 7,6, cifra muy baja que la sitúa sexta en un ranking que comanda Alemania, que llegó a 6,1 en su goleada ante el rival presumiblemente más débil del campeonato, Curazao.
Donde sí lidera España es en start distance, es decir, la altura media en la que empieza a realizar el equipo la presión. Se mide en metros desde la propia portería, es decir, que cuanto mayor sea la cifra más cerca de la portería rival se ejerce ese correr y morder. La Roja lo hizo a 56,1 metros de la portería que defendió Unai Simón. Le siguen en esa clasificación Argelia (50,5), que cayó por 3-0 ante Argentina, Estados Unidos (49,2), que ha ganado sus dos partidos ante Paraguay y Australia, y Alemania (48,8), con el 7-1 ante Curazao.
Unos números que avalan el compromiso de los jugadores, su fe en el libreto del seleccionador, pero que sin embargo dejan botando una pregunta: y entonces, ¿por qué se empató a cero ante Cabo Verde? Nadie ha tenido una respuesta, por eso quienes están en Chattanooga y quienes siguen el Mundial por televisión aguardan como agua de mayo cambios en el equipo. Al margen de Laporte, que está entre algodones por molestias en una rodilla, dos nombres suenan especialmente en las últimas horas. Uno es Dani Olmo, el desatascador oficial de esta Selección, un futbolista que ante Cabo Verde jugó su partido número 50 con La Roja. Otro es Lamine, a quien hay que regular pues viene de una lesión y no está para jugar el partido completo.
Ambos apuntan al once titular ante una selección a la que nos hemos enfrentado tres veces (tres victorias) y que tiene en Al Dawsari a su jugador más desequilibrante. Un rival ante el que hay que ganar para recuperar la sonrisa. El día en el que De la Fuente cumple 65 años no nos podemos ir a la cama enfadados.



