Mundial 2026 | España - Arabia Saudí / Esta sí es España

La Selección olvida el mal debut con una goleada ante Arabia Saudí. Titularidad y tanto de Lamine; doblete de Oyarzabal.

Héctor Martínez
As
Lo de Cabo Verde no fue una fake news, pero se le parece. Seis días tardó España en digerir ese mal trago, quizá un simple descuido, el peaje que en ocasiones se cobra el debut en un Mundial. Seis días necesitó la Selección para reencontrarse y mostrar al mundo unas gotas de su embrujo: la presión alta, la movilidad de balón y la solidaridad. Hacer fácil lo difícil, en suma. Con esa receta se gestó una goleada ante Arabia Saudí (4-0) que permite recuperar la sonrisa con vistas al partido ante Uruguay con el que se cierra la fase de grupos. Son tres puntos, nada más que eso, pero ayudan a dormir tranquilos.

Debíamos tener las orejas tiesas, había suficientes señales que obligaban a ello. Algunas llegaron en este mismo Mundial, como el pinchazo propio ante Cabo Verde o los sufridos por Portugal ante la República Democrática del Congo y Ecuador frente a Curazao. Pero Arabia Saudí, el rival al que nos enfrentábamos en Atlanta, también había protagonizado un bocinazo de esos que abren telediarios. Tuvo lugar hace cuatro años, en el Mundial de Qatar, cuando en su estreno tumbó a Argentina, a la postre campeona del mundo.

Salem al Dawsari, autor del gol que cerró aquella victoria (2-1), figuraba también en el once ordenado por Georgios Donis para medirse con España. Era a Pedro Porro a quien le tocaría bailar con la más fea, en este caso el mejor del equipo rival, un futbolista que recaló en el Villarreal en el desembarco saudí en Laliga en 2018. El lateral del Tottenham fue una de las cuatro novedades con respecto al equipo que se enfrentó a Cabo Verde; le acompañaban en ese cambio de guardia Baena, Olmo y Lamine, siendo Llorente, Fabián, Gavi y Ferran los damnificados.

Lo que más sorprendía era que, en ausencia de la mejor versión de Nico Williams, De la Fuente hubiera apostado por Gavi y Baena en los dos primeros partidos en lugar de Yeremy Pino, un extremo puro. Frente a ellos, la alineación árabe hablaba bien a las claras del plan de resistencia, pues Donis se decantaba por utilizar tres centrales.

Eran tantas las ganas por ver a la auténtica España que en cada toque de balón adivinábamos un brote verde. Casi todos ellos crecían por la banda derecha, donde los ojos del aficionado y de los defensas árabes estaban puestos en Lamine. Lo intentó desde el primer compás, arrancando, esprintando, frenando en seco, puro Lamine en definitiva.

El único peligro era que el discurso de La Roja llegara tan solo por ese costado, pero no fue así y la polivalencia de los internacionales españoles quedó patente ya en el minuto 10. Arabia Saudí pagó cara la mala salida del balón, que llegó mansamente a botas de Baena. Este abrió con celeridad a banda izquierda, por donde se había descolgado ese asesino silencioso que responde al nombre de Oyarzabal. Sin dudarlo, el de la Real soltó un centro raso que fue rematado en el segundo palo por el más listo de la clase, que no es otro que Lamine.

“Los jugadores están picados”

Por fin el gol, ese bien preciado que se resistió en el debut ante Cabo Verde. ¿Serviría de alivio, de respiro para soltar toda la presión que el maldito 0-0 del lunes nos había dejado en el cuerpo? Vaya si lo hizo, pues la Selección no levantó el pie del acelerador. “El grupo está escocido. Los jugadores están muy picados, muy picados”, había confesado De la Fuente en la previa. Picados e inspirados, pues en el 21’ llegó el 2-0, un tanto que no fue una oda al fútbol resuelto por la viveza de Oyarzabal, y en el 23’ el 3-0, de nuevo obra del delantero de la Real Sociedad. El meta Al Owais, que tan buena imagen dejó ante Uruguay, había quedado retratado. La pausa de hidratación llegó al rescate de los pupilos de Donis, aunque poco auxilio podían prestar un sorbo de agua y unas sales minerales.

El expediente de Arabia Saudí, envenenado tras el tropiezo del debut, se había resuelto satisfactoriamente, más que eso, así que a partir de ese momento solo había que jugar fácil y evitar riesgos innecesarios. ¿Sustituir a Lamine al descanso? Preumíamos que entraba de lleno en las oraciones del seleccionador.

Así se confirmó cuando los futbolistas regresaron al césped quince minutos después. Lamine y Oyarzabal se quedaban en el banquillo y entraban Ferran y Yeremy. El resto del bloque se mantenía, con el tándem Rodri-Pedri en la sala de máquinas; cómo mejoró el madrileño respecto al debut, cómo brilla el canario cuando baja unos metros su posición y está en el nacimiento de la jugada.

Esa segunda parte se resuelve en dos líneas. Sobrevoló el césped un pacto de no agresión, el marcador engordó con un remate de Cucurella que acabó en gol en propia puerta de Tambakti (4-0) y todos a la ducha. El viernes toca Uruguay, con Bielsa, con Valverde, con más sabor a fútbol.

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