Mundial 2026 / Canadá fue menos mala

Un gol de Eustáquio en el 92′ da la victoria a la selección anfitriona ante Sudáfrica en un primer partido de dieciseisavos de final realmente malo.

Ignacio Camacho
As
El Sudáfrica-Canadá fue todo lo que se esperaba: un partido de un nivel bajísimo para unos dieciseisavos de final de un Mundial. El duelo se lo acabó llevando en el 92′ la selección anfitriona, que dejó de serlo en Estados Unidos y que fue algo menos mala que su rival, pero tampoco mucho. En octavos, Canadá se enfrentará a Holanda o Marruecos, que visto lo visto, se frotan las manos.

Canadá, por pura inercia más que por intención, tuvo más iniciativa que una Sudáfrica que ha mutado desde el debut ante México. Ninguno de los atacantes de aquella derrota, ni siquiera Foster, el único de sus futbolistas con cierto cartel, fue titular. Aun así, el dominio canadiense no se tradujo en grandes ocasiones. Cornelius, en un balón parado, tuvo la oportunidad más clara antes de la pausa de hidratación, pero inexplicablemente cabeceó, peinó más bien, la pelota en el área pequeña a las manos de Williams, que se encontró el balón en sus manos.

Justo antes del descanso, entre el portero y Modiba evitaron el gol de Buchanan, también a balón parado, y Layrea reclamó un penalti en el 45’ pero ni el portugués Pinheiro ni Del Cerro Grande en el VAR consideraron el contacto de Mudau suficiente. En el otro área, solo se supo de Crépeau porque lo habían anunciado como titular en los videomarcadores y nadie dudó de la información. Sudáfrica no disparó ni una sola vez a puerta en la primera parte.

Un disparo de Apollis a la hora de juego metió miedo por primera vez a Canadá, que no se vio en desventaja por los pocos centímetros que el balón se desvió a la derecha del poste. Williams detuvo un mano a mano a Oluwaseyi y de repente el partido pareció coger algo de ritmo, pero la pausa de hidratación se encargó de que no fuera a más.

La entrada de Davies y Promise David le dio algo de colmillo a Canadá en los minutos finales, pero no fue hasta el 92’ cuando un derechazo raso de Eustaquio evitó a los espectadores sufrir una prórroga que se hubiera hecho eterna.

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