Mundial 2016 | Irak - Noruega / El debut más esperado

Noruega debuta en el Mundial contra Irak en lo que será el primer partido de Erling Haaland en la competición más importante a nivel internacional.

Héctor Pérez
As
Si son 28 años los que ha tenido que esperar Noruega para volver a un Mundial, Erling Haaland ha tenido que ser paciente para poder saborear lo que es jugar en una Copa del Mundo. La selección escandinava se estrenará en el torneo que alberga Estados Unidos, Canadá y México jugando ante Irak, un combinado nacional que disputará por segunda vez en su historia esta competición. Un choque en el que el reparto de papeles parece claro, con un favoritismo abismal para los europeo.

Pero la generación noruega quiere más, mucho más. Comandados por el delantero del Manchester City, la selección de Stale Solbakken tendrá su presencia, por primera vez, en un torneo de esta envergadura. Un entrenador que en la fase de clasificación ha guiado a sus jugadores a tener un rendimiento exquisito, con el Cyborg alcanzando los 16 goles y siendo una parte responsable para que una histórica como Italia se quede fuera de otro Mundial.

Pero el sueño noruego también supone una responsabilidad. A pesar de que el fútbol crece en el país nórdico, y que esta generación de futbolistas puede hacer que el deporte -junto a la hazaña del Bodo/Glimt en la UEFA Champions League- pase a un primer plano durante un tiempo, competitivamente Noruega seguirá siendo un país muy primerizo en este tipo de escenarios.

Unas señas de identidad claras

Noruega es más que Haaland. A pesar del protagonismo que ocupa el delantero de la selección, siendo el debut más esperado en este Mundial, su país ha construido esta participación a través de una generación de buenos futbolistas. Odegaard, Bobb, Nusa, Aursnes… Un equipo con oficio pero que también junta calidad en las botas junto al despliegue físico.



El reparto de porcentajes del partido ante Irak son muy superiores por la victoria, pero delante el combinado europeo tendrá un entrenador experimentado que ha conseguido llevar al país árabe a su segundo Mundial 40 años después. Una gesta que ha tenido una estructura fija por parte del técnico australiano, buscando un equipo que sea compacto, solidario y que ejecute bien la presión cuando es necesario. El australiano Graham Arnold es la cabeza pensante de un combinado que tuvo que superar la repesca para poder jugar este partido.

En lo que supone más que una competición para los Leones de Mesopotamia, la mentalidad de pelear será clave para sus aspiraciones en una Copa del Mundo que da más oportunidades que nunca. Un país que desde hace muchos años ha acostumbrado a ser más noticia por sus conflictos bélicos que por alegrías como esta. Con su estrella, Aymen Hussein, líder del equipo, siendo la guinda de un pastel que no querrá ser el primer regalo para Haaland en su primer Mundial.

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