Mbappé, obligado a recuperar la confianza perdida de sus compañeros en el Real Madrid
En diferentes momentos de la campaña, dio la sensación de que Mbappé asumía el liderazgo del grupo, pero ni él quiso ni el vestuario lo dio por bueno.
Ese desafío habla de recuperar algo que se ha dejado en el camino, como es la confianza de sus compañeros en el día a día. El vestuario del Real Madrid ha visto como el francés ha tomado decisiones que no han gustado, en las que ha primado el aspecto individual por encima del interés del colectivo. Antes del choque ante el Athletic, los dirigentes del club blanco hablaron con el francés. Le volvieron a hacer ver lo importante que es para el presente y futuro del equipo madridista, pero también le ‘obligaron’ a analizar todo lo sucedido y a entender que está en deuda con el madridismo y con sus compañeros.
Mejor, con Xabi Alonso
La relación de Mbappé con alguno de los futbolistas con los que comparte vestuario no es la mejor. Se ha refugiado en el grupo francés del equipo, pero sabe que el equilibrio perdido desde el pasado enero debe volver a ser el protagonista del día a día en Valdebebas. Desde su llegada al Real Madrid de la mano de Ancelotti hasta sus días con Arbeloa, su mejor momento ha sido con Xabi Alonso, pero ni el italiano ni el canterano blanco han sabido dar con la tecla de un futbolista que llegó rodeado de la obligación de ganarlo todo, expectativas no cumplidas por el momento.
Todo lo que se está hablando alrededor de posibles ofertas o interés de otros equipos no pasan de ser rumores sin fundamento o al menos nadie ha hecho sonar el teléfono en Valdebebas preguntando por la situación del francés. 42 goles en 44 partidos y siete asistencias son los números y logros del delantero en la temporada vestido de blanco.
Liderazgo fantasma
En diferentes momentos de la campaña ya finalizada a nivel de clubes, dio la sensación de que Mbappé asumía algo tan futbolístico como el liderazgo del grupo, pero ni él quiso ni el vestuario lo dio por bueno. Lo cierto es que el delantero tampoco lo hizo en el PSG ni cuando el propio Al Khelaïfi anunció la renovación del francés a todo el vestuario proclamando que era el mejor del mundo, con Messi y Neymar presentes.
La historia cambia con la selección, al menos en el asunto de una capitanía que llegó en detrimento de Griezmann. Deschamps, pese a algunas diferencias durante la presente temporada, sí que le ha otorgado el bastón de mando, circunstancia que parecen respetar sus compañeros en el combinado galo.
Mbappé cerró temporada y recibió el mensaje de confianza, pero dentro de una metamorfosis hacia lo colectivo en el trabajo diario y en la toma de decisiones hacia el colectivo por encima de lo individual. Y es que el capitán de la selección gala debe recuperar la confianza perdida de los otros que visten como él.


