Las milicias proiraníes más poderosas de Irak inician su disolución bajo presión de Washington

Las Brigadas Imam Ali y Asaib Ahl al-Haq, ambas designadas organizaciones terroristas por Estados Unidos, anunciaron este martes su separación de las Fuerzas de Movilización Popular, el paraguas paramilitar creado en 2014, en un proceso que el nuevo primer ministro Ali al Zaidi impulsa con respaldo del principal bloque chií del Parlamento

Infobae

Dos de las milicias proiraníes más poderosas de Irak anunciaron este martes su desvinculación de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y el inicio de los trámites para entregar sus armas al Estado, en el movimiento más significativo del proceso de desmantelamiento del mayor conglomerado paramilitar del país. Las Brigadas Imam Ali —también conocidas como Kataib al-Imam Alí— y Asaib Ahl al-Haq —la Liga de los Justos o Red Khazali— están ambas designadas organizaciones terroristas por Washington.


Las dos facciones hicieron público su anuncio horas después de que el Marco de Coordinación, la principal coalición chií del Parlamento iraquí, diera el lunes su respaldo formal al plan del primer ministro Ali al Zaidi de devolver el monopolio de las armas al Estado. En un comunicado recogido por la agencia iraquí Shafaq, ambas declararon su decisión de “romper los lazos con las Fuerzas de Movilización Popular e iniciar los trámites para poner el armamento bajo control estatal, de conformidad con la voluntad nacional”. El proceso implica un inventario de personal, armas, vehículos y suministros, y la transferencia a la cadena de mando del primer ministro, quien ejerce constitucionalmente como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

La decisión se produjo en un contexto de intensa presión estadounidense. A mediados de mayo, el general retirado y ex director de la CIA David Petraeus —artífice de la estrategia de contrainsurgencia en Irak entre 2007 y 2008— visitó Bagdad y se reunió con altos funcionarios. Fuentes parlamentarias del Marco de Coordinación describieron al portal The New Arab la visita como parte de los esfuerzos de la administración Trump para exigir el desarme de las facciones. Washington se opone a que grupos designados como terroristas integren las estructuras del Ejecutivo iraquí.

Miembros del grupo armado iraquí Kataib Hezbollah asisten al funeral de sus compañeros, quienes murieron en un ataque aéreo contra un cuartel general de Hashd al-Shaabi cerca del distrito occidental de al-Qaim, en la frontera con Siria, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, en Bagdad, Irak, el 2 de marzo de 2026
REUTERS/Thaier Al-Suda
Miembros del grupo armado iraquí Kataib Hezbollah asisten al funeral de sus compañeros, quienes murieron en un ataque aéreo contra un cuartel general de Hashd al-Shaabi cerca del distrito occidental de al-Qaim, en la frontera con Siria, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, en Bagdad, Irak, el 2 de marzo de 2026 REUTERS/Thaier Al-Suda

La semana pasada, el clérigo chií Muqtada al Sadr había ordenado la integración de su milicia, Saraya al Salam (Brigadas de la Paz), en las estructuras del Estado, e instó a las demás facciones de las FMP a desvincularse de “órdenes partidistas y sectarias”. El gran ayatolá Ali al Sistani, máxima autoridad religiosa chií de Irak, también respaldó el monopolio estatal de las armas, según informó The National.

Las FMP surgieron en junio de 2014 tras la fatua de Sistani que convocó a los iraquíes a defender el país ante el avance del Estado Islámico, que ese mes tomó Mosul. El conglomerado llegó a reunir unas cincuenta milicias y cerca de 180.000 efectivos. En 2018, derrotado el califato, las FMP se integraron formalmente en las fuerzas de seguridad sin desmovilizarse, consolidando una estructura paralela al ejército regular financiada y orientada en buena parte por Teherán.


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