La historia oculta detrás de las enormes banderas de las selecciones antes de los partidos

La FIFA despliega en el momento de los himnos unos banderones gigantes de cada país. Te contamos cómo se hacen y qué sucede con ellas después.

Álvaro Canibe
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Si sintonizas la televisión unos minutos antes del pitido inicial en algún partido del Mundial 2026 (o si eres de los afortunados que han conseguido una entrada), será difícil que no te llamen la atención las enormes banderas que adornan el césped en la ceremonia de los himnos.

Durante años nos hemos acostumbrado a ver esta estampa, especialmente en competiciones como la Champions League. Los equipos salen al campo. Suenan los himnos. Las cámaras recorren el estadio. Y entonces, decenas de voluntarios aparecen portando una bandera o un logotipo gigante. Pero este año parecen aún más descomunales, casi como hechas a escala gigante.

Los enormes banners de la FIFA y las banderas nacionales constituyen, en realidad, una de las operaciones logísticas más impresionantes del día de partido. Para empezar, no son banderas en el sentido tradicional del término. Se trata de piezas de equipamiento especialmente diseñadas para eventos, fabricadas generalmente con tejidos sintéticos ligeros como poliéster o nylon.

El material tiene que cumplir muchos requisitos a la vez: ser lo suficientemente ligero para que los voluntarios puedan cargarlo, lo suficientemente resistente para sobrevivir a decenas de despliegues y recogidas, y lo suficientemente duradero para soportar el viento, la lluvia, el calor extremo… Cabe señalar que la FIFA no ha revelado públicamente quién los produce. Dado su tamaño, es casi seguro que los fabrican empresas especializadas en textiles de gran formato, más que fabricantes convencionales de banderas.

La historia oculta detrás de las enormes banderas de las selecciones antes de los partidosGermany v Curacao - Houston Stadium, Houston, Texas.Pedro Nunes

El impresionante tamaño de las banderas

Solo el banner circular de la FIFA que ocupa el centro del campo antes del pitido inicial tiene un tamaño de más de 18 metros de diámetro. Ahora, vayamos en las banderas de las selecciones: dos amplios símbolos de los países participantes que ocupan una gran proporción de cada mitad del terreno de juego.

A juzgar por su huella en el campo, se extienden casi a lo ancho completo del terreno de juego —unos 68 metros— y ocupan aproximadamente 35 metros desde la línea de gol. Eso daría a cada bandera una superficie de unos 2.400 metros cuadrados. Su peso exacto no ha sido confirmado, pero paneles de tela de estas dimensiones podrían rondar fácilmente entre 300 y 680 kilos una vez incluidas costuras, refuerzos y puntos de agarre.

La historia oculta detrás de las enormes banderas de las selecciones antes de los partidosSpain v Cape Verde - Atlanta Stadium, Atlanta, Georgia.Bernadett Szabo

Impresionantes a la vista, y eso antes de considerar su proceso de fabricación. Desde luego, no es algo que puedas imprimir en la copistería de la esquina. Las banderas se imprimen normalmente por secciones, se cosen entre sí y se someten a pruebas antes de llegar a ningún estadio. Cuando los aficionados las ven por televisión, ya han sido plegadas, transportadas, desplegadas y ensayadas múltiples veces. Dependiendo del tamaño del panel, hacen falta entre unas decenas y más de cien personas para transportarlo con seguridad.

El destino final de las impresionantes banderas

Los banners genéricos de la FIFA, que habitualmente se reutilizan a lo largo de la competición, pueden almacenarse para eventos futuros. Sin embargo, dado el alto grado de personalización del de 2026, es posible que esto no sea viable. Otros pueden reciclarse para fabricar productos distintos o descomponerse en materiales reutilizables.

La historia oculta detrás de las enormes banderas de las selecciones antes de los partidosBrazil and Morocco national flags.ANGELA WEISS

En los últimos años, los grandes eventos deportivos han puesto un mayor énfasis en la sostenibilidad, lo que significa que los organizadores buscan cada vez más la manera de evitar que montañas de tela acaben directamente en la basura cuando suena el pitido final.

Algunos banners terminan en exposiciones o museos. Otros se donan o se reconvierten para proyectos comunitarios. La próxima vez que veas un partido del Mundial, dedica un pensamiento al ejército de voluntarios que intenta mantener ese gigantesco paño perfectamente extendido mientras 70.000 aficionados los observan. Esa parte del torneo quizá no aparezca en los resúmenes del día, pero es bastante más difícil de lo que parece.

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