La Guaira clama ayuda mientras sus vecinos desentierran a sus muertos: “Los funcionarios, puras fotos”
Infobae
Los habitantes de La Guaira reclamaban este jueves la presencia de las autoridades en los barrios destruidos por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela la víspera. En la localidad de Caribe, vecinos que pasaron la noche removiendo escombros a mano denunciaban que los cuerpos de emergencia llegaron tarde, en número insuficiente y sin maquinaria. Las zonas más afectadas de esta franja costera a 30 kilómetros de Caracas permanecían a primera hora del jueves prácticamente abandonadas a la iniciativa de los propios damnificados, mientras el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) situaba el segundo de los sismos —de magnitud 7,5— como el más intenso registrado en el país desde 1900.
Al amanecer del jueves, los vecinos removían escombros con sus propias manos. No había maquinaria suficiente y los cuerpos de bomberos y policiales no daban abasto. Los cadáveres permanecían en las aceras mientras los ciudadanos, sin equipo especializado, abrían paso con picos y palas. Las imágenes captadas por EFE mostraban bloques completamente derrumbados de los que salía humo blanco a la mañana siguiente.
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Gabriela Pérez, funcionaria pública y residente en un bloque de la estatal Misión Vivienda en Caribe, relató a EFE que no recibieron ayuda durante horas. Cuando el fuego se extendió por las bombonas de gas, fueron los propios vecinos quienes evacuaron a los atrapados. “Aquí los funcionarios puras fotos, fotos, y no han tenido la voluntad para meterse”, denunció. Pérez buscaba entonces a cuatro hijos y a su madre bajo los escombros. Los terremotos la sorprendieron mientras regresaba de los Tambores de San Juan, festividad declarada patrimonio inmaterial por la Unesco que se celebra cada 24 de junio.
En Playa Grande, un cuerpo de bomberos llegó con apenas una decena de efectivos. Junto a un edificio a punto del derrumbe total yacían los cuerpos de al menos tres mujeres y una niña de dos años. EFE constató el rescate de dos heridas —una mujer llamada Mayra y un niño— y la recuperación de al menos tres cadáveres. Un joven de 16 años llamado Amir, que habría pasado doce horas bajo los escombros, falleció según los lugareños, aunque los bomberos no pudieron confirmarlo.
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El balance oficial escaló durante el jueves. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, cifró los muertos en 164 y los heridos en 971. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, elevó la cifra a 188 fallecidos, más de 1.520 heridos y 157 desaparecidos, con más de 200 personas aún atrapadas en 250 construcciones colapsadas. Los primeros balances no incluían los datos de La Guaira, donde la magnitud real seguía sin poderse precisar.
La Guaira cargaba ya con una memoria de catástrofe. En diciembre de 1999, el entonces estado Vargas —rebautizado en 2019— fue arrasado por deslizamientos e inundaciones que sepultaron barrios enteros. Las cifras oficiales hablaron de entre 10.000 y 30.000 muertos, sin que la dimensión real pudiera establecerse. Veintisiete años después, los muros donde todavía se distinguía la marca del lodo volvieron a ceder.
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La vulnerabilidad de La Guaira tiene raíces geológicas: la ciudad se asienta sobre depósitos aluviales en la zona de fricción entre las placas del Caribe y Sudamérica, suelos que amplifican los efectos sísmicos. El aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía cerró por daños graves en su infraestructura. El estadio Jorge Luis García Carneiro fue habilitado como refugio y centro de atención de heridos.
La respuesta internacional llegó con rapidez. La ONU se declaró “totalmente movilizada” y coordinó el despliegue de equipos certificados. Colombia envió más de 60 especialistas, cuatro binomios caninos y 12 toneladas de material. Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, confirmó el envío de rescatistas y asistencia humanitaria. México, Brasil, El Salvador y Argentina también anunciaron apoyo. En las calles de La Guaira, un joven que no quiso dar su nombre resumía la urgencia: “Vamos a buscar qué comer”.


