JD Vance descartó liberar fondos iraníes congelados si el régimen no permite una verificación del programa nuclear
Washington condicionó cualquier alivio de sanciones a que Teherán elimine sus reservas de uranio altamente enriquecido y acepte inspecciones internacionales
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, descartó este lunes cualquier transferencia de fondos congelados a Irán como contraprestación por la firma del memorando de entendimiento que pone fin a la guerra, y reclamó que el estrecho de Ormuz permanezca abierto sin cobro de tasas. Las declaraciones, formuladas en sendas entrevistas a ABC y CNBC, buscan fijar los límites de Washington en la fase de implementación del acuerdo, cuya ceremonia formal está prevista para el viernes 19 de junio en Suiza.
Vance confirmó que el memorando fue suscrito digitalmente el domingo y precisó que ningún activo cambió de manos con esa firma. “No se ha liberado ningún fondo, y eso no va a cambiar”, declaró a la cadena ABC. El vicepresidente dejó claro que el alivio de sanciones está condicionado a pasos concretos y verificables por parte de Teherán: la eliminación de sus reservas de uranio altamente enriquecido y la aceptación de un régimen de inspecciones que permita a Washington constatar que Irán no avanza hacia la fabricación de un arma nuclear.
“Si vemos que los iraníes toman medidas para eliminar sus reservas de material enriquecido, entonces sí, se aplicará el alivio de las sanciones”, afirmó. “Si no hacen lo correcto, si no permiten el régimen de verificación, nunca van a tener el dinero para reconstruir su programa nuclear, para empezar.”

Sobre la cuestión nuclear, las posiciones de ambas partes siguen siendo asimétricas. Washington exige la destrucción de las reservas iraníes de uranio enriquecido y el desmantelamiento del programa, mientras que Teherán ha reclamado preservar su derecho al enriquecimiento. El canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó que la única manera de ocuparse del uranio enriquecido en su país “es diluirlo dentro de Irán”, una formulación alejada de las condiciones planteadas por la Casa Blanca. Según The New York Times, Trump negocia una moratoria de 20 años del programa de enriquecimiento iraní, aunque los detalles definitivos quedarán para las conversaciones técnicas posteriores a la firma.
Vance indicó que Irán estará representado en la ceremonia del viernes por el ministro de Exteriores y el presidente de la Cámara de Representantes, sin precisar quién acudirá en nombre de Washington. El vicecanciller iraní, Alí Gharaibabadi, prometió hacer público el texto del memorando en los próximos días.
El pacto anunciado es preliminar: tras la firma prevista en Suiza, ambas partes iniciarán un período de 60 días para negociar un acuerdo permanente que cierre formalmente el conflicto y resuelva los puntos pendientes. Los aspectos más complejos —el tratamiento del uranio enriquecido, la infraestructura nuclear y los mecanismos de verificación— quedarán para esa mesa diplomática. El camino entre el memorando firmado en Suiza y una paz duradera en Medio Oriente sigue siendo largo, y la brecha entre las versiones iraní y estadounidense del mismo acuerdo anticipa que las turbulencias están lejos de terminar.


