Israel actualizó la Cúpula de Hierro tras la guerra con Irán para enfrentar drones y misiles de crucero
El Ministerio de Defensa anuncia una serie de ensayos exitosos en el sistema antiaéreo, desarrollado junto a la empresa Rafael, mientras el Ejército mantiene tropas en el sur del Líbano y operaciones en Gaza pese a los altos el fuego vigentes
InfobaeEl Ministerio de Defensa de Israel informó este lunes que completó con éxito una serie de pruebas exhaustivas sobre una versión mejorada de la Cúpula de Hierro, el sistema de defensa aérea de corto alcance que protege el territorio israelí desde 2011. Los ensayos, dirigidos por la Organización de Defensa de Misiles de Israel (IMDO) junto con la empresa estatal Rafael Advanced Defense Systems, incorporaron las lecciones extraídas de la guerra con Irán.
El comunicado oficial precisa que las nuevas capacidades buscan reforzar la respuesta del sistema ante “amenazas futuras”, entre ellas cohetes, misiles de crucero y vehículos aéreos no tripulados. Según la nota castrense, las pruebas también evaluaron mejoras para hacer frente a salvas de alto volumen, un escenario que cobró relevancia tras los ataques masivos lanzados por Irán contra territorio israelí el mes pasado.

Las maniobras incluyeron, además, ensayos conjuntos con Iron Beam, el sistema láser de alta potencia que Israel desarrolla como complemento de bajo coste de la Cúpula de Hierro. Ambos sistemas operaron de forma coordinada desde un mismo centro de mando, en lo que el Ministerio describió como un avance hacia la integración plena de las distintas capas de la defensa antiaérea israelí. Iron Beam emplea un láser de 100 kilovatios capaz de derribar cohetes pequeños, morteros y drones a un coste por intercepción muy inferior al de los misiles convencionales, y Washington destinó 1.200 millones de dólares de su paquete de asistencia militar de abril de 2024 a acelerar su desarrollo.
El anuncio se produce mientras persiste la actividad militar israelí pese a los acuerdos de cese de hostilidades suscritos en los últimos meses. Israel y el Líbano firmaron en junio un pacto de 14 puntos, mediado por Estados Unidos, que contempla un repliegue progresivo de las Fuerzas de Defensa de Israel del sur libanés a medida que el Ejército de ese país asuma el control de “zonas piloto”. Sin embargo, el ministro de Defensa, Israel Katz, ha insistido en que sus tropas permanecerán en la zona de seguridad “mientras Hezbollah no se desarme en todo el Líbano”, postura que el grupo terrorista chií calificó de “humillación” y rechazo a la soberanía libanesa.

En paralelo, Estados Unidos e Irán alcanzaron a mediados de junio un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra directa entre ambos países, que abrió un periodo de sesenta días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y exigía el cese de los combates en todos los frentes, incluido el libanés. Israel, sin embargo, no formó parte de ese pacto: el primer ministro Benjamín Netanyahu dejó claro a Washington que no lo consideraba vinculante para su país, y los combates en el sur del Líbano continuaron en los días posteriores a la firma. Katz ha declarado, en esa misma línea, que las fuerzas israelíes permanecerán de forma indefinida en Líbano, Siria y Gaza.
La modernización de la Cúpula de Hierro se enmarca en esa lógica de continuidad operativa. Katz ha vinculado en las últimas semanas la inversión en defensa antimisiles con un proyecto más amplio de expansión tecnológica que incluye inteligencia artificial y ciberdefensa, en un discurso que sitúa a Irán como la amenaza estratégica central para Israel en la próxima década.


