Investigadores convierten 2.000 celulares desechados en una plataforma de computación en la nube
El sistema permite que una sola clase de 75 estudiantes funcione con solo 20 teléfonos reutilizados
InfobaeEl crecimiento acelerado de los residuos electrónicos representa uno de los mayores desafíos ambientales de la era digital. En este contexto, un grupo de investigadores de Google Research y la Universidad de California en San Diego (UC San Diego) desarrolló un innovador proyecto: reutilizar 2.000 teléfonos Pixel desechados para crear una plataforma de computación en la nube de bajo costo y alto rendimiento, destinada principalmente a usos académicos.
Las placas base se agruparon en clústeres autogestionados de entre 25 y 50 dispositivos, lo que permitió una administración flexible y eficiente. El resultado fue una “granja” de servidores basada en tecnología originalmente destinada a consumidores, pero adaptada para aplicaciones académicas y de pequeña escala.

Rendimiento y ventajas económicas
De acuerdo con Google, el rendimiento de los Pixel reciclados igualó o superó en varias ocasiones al de servidores profesionales como el Asus RS720A, una referencia habitual en centros de datos empresariales. Para las necesidades de UC San Diego, el sistema resultó ideal: solo 20 teléfonos bastaron para soportar una clase de más de 75 estudiantes, mientras que los 2.000 dispositivos disponibles pueden dar soporte a 100 cursos simultáneamente.
El mayor beneficio fue el económico. El costo de adquisición de los teléfonos y el tiempo invertido en la adaptación representaron “una fracción” del precio habitual de servidores de capacidad equivalente. La universidad planea estudiar la durabilidad de estos dispositivos en un entorno de uso intensivo y tiene previsto lanzar el sistema de manera oficial en el semestre de otoño de 2026.
Un aporte modesto a un problema global
Si bien la iniciativa ofrece una nueva vía para prolongar la vida útil de dispositivos electrónicos, su impacto en el volumen total de residuos electrónicos es limitado. La llamada “granja de smartphones” de UCSD representa una gota en el océano frente a las 62 millones de toneladas de e-waste que se generan cada año, de las cuales solo el 22,3% se recicla adecuadamente.

Según estimaciones de 2022, aproximadamente 5.300 millones de teléfonos móviles se descartan anualmente en el mundo, lo que requeriría la creación de 2,65 millones de proyectos similares cada año para absorber todos esos equipos.
Aun así, el modelo resulta prometedor para contextos educativos y pequeños negocios, donde la infraestructura de nube suele ser costosa o sobredimensionada. Google sostiene que la mayoría de los usos escolares, como enseñanza, calificación e incluso investigación, pueden ser cubiertos por la capacidad de un solo smartphone. Si el experimento en UC San Diego demuestra ser viable, universidades de todo el mundo podrían replicar el concepto para reducir gastos y promover el reciclaje tecnológico.
Limitaciones y retos para el futuro
El enfoque no pretende ser una solución global para el sector de centros de datos. Los grandes data centers procesan enormes volúmenes de información y requieren infraestructuras robustas, capaces de gestionar cientos de gigabytes por segundo y afrontar demandas energéticas y de refrigeración mucho mayores. La reutilización de smartphones no compite con estas instalaciones, pero sí puede evitar que pequeñas instituciones y equipos de investigación paguen de más por recursos que no necesitan.

Otras iniciativas complementan este tipo de esfuerzos. Las leyes de derecho a reparar en Estados Unidos están facilitando la reparación y prolongación de la vida útil de dispositivos electrónicos. Gobiernos y empresas también impulsan campañas de concientización para mejorar las tasas de reciclaje y recuperar metales y componentes valiosos que de otro modo terminarían contaminando vertederos.


