Inglaterra (se) divierte
En Estados Unidos, Tuchel quiere que la suya, por fin, gane. Y si puede ser entreteniendo con su fútbol, mejor.
El triunfo de los Three Lions no fue inapelable, pero sí merecido. No fue fácil, pero tampoco sufrido. No fue perfecto, pero sí divertido. Y eso es lo que más se puede elogiar, y agradecer, a Tuchel. Con Kane no queriendo ser menos que Mbappé, Haaland o Messi; Bellingham zanjando el debate de su rol en la selección o Rashford complicando la titularidad a Gordon, Inglaterra venció, convenció y, por momentos, divirtió. Ver para creer. Con Southgate alcanzaron dos finales de Eurocopa y unas semifinales de Mundial, pero el pragmatismo de aquella Inglaterra tornó en aburrimiento. En Estados Unidos, Tuchel quiere que la suya, por fin, gane. Y si puede ser entreteniendo con su fútbol, mejor.


