Inglaterra (se) divierte

En Estados Unidos, Tuchel quiere que la suya, por fin, gane. Y si puede ser entreteniendo con su fútbol, mejor.

Pablo Montaño
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A diferencia de torneos anteriores, los Three Lions iniciaban su andadura en el Mundial 2026 en un escalón diferente al de España, Argentina, Francia, Portugal y compañía. No lejano, pero sí inferior. La polémica y controvertida lista de Tuchel, para muchos excesivamente personal, tuvo mucha culpa de ello. La selección inglesa no estaría exenta de presión, cualidad intrínseca a una afición que, en los grandes torneos, siempre se ve ganadora, pero sí exigida de una manera diferente. En casi todas las quinielas, Inglaterra aparecía como “decepción” de esta Copa del Mundo. Un cartel que, visto lo visto en su estreno ante Croacia, ha podido cambiar por el de, ahora sí, “favorita”. Pero no solo eso.

El triunfo de los Three Lions no fue inapelable, pero sí merecido. No fue fácil, pero tampoco sufrido. No fue perfecto, pero sí divertido. Y eso es lo que más se puede elogiar, y agradecer, a Tuchel. Con Kane no queriendo ser menos que Mbappé, Haaland o Messi; Bellingham zanjando el debate de su rol en la selección o Rashford complicando la titularidad a Gordon, Inglaterra venció, convenció y, por momentos, divirtió. Ver para creer. Con Southgate alcanzaron dos finales de Eurocopa y unas semifinales de Mundial, pero el pragmatismo de aquella Inglaterra tornó en aburrimiento. En Estados Unidos, Tuchel quiere que la suya, por fin, gane. Y si puede ser entreteniendo con su fútbol, mejor.

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