Francia - Irlanda del Norte / Exhibición Mundial de Olise

El delantero del Bayern marca su primer hat-trick con la selección francesa y lidera el triunfo ante Irlanda del Norte. Llega como un tiro al Mundial.

Andrés Onrubia
As
Michael Olise es un cañón. Un hat-trick del jugador del Bayern, que podría ser el Galáctico por el que Florentino envíe una oferta de 150 millones este martes, lideró la victoria de la selección francesa por 3-1 contra Irlanda del Norte en el último amistoso antes del Mundial, al que llega como un tiro y con ganas de liderar a una Francia que es un equipo temible por todo el caudal ofensivo que reúne. Mbappé volvió a intentarlo de todas las formas, pero no pudo igualar el récord de Giroud.

La subcampeona del mundo tuvo problemas para adelantarse en el marcador frente a un rival que se encerró, no cedió ni un espacio e incluso tuvo oportunidades antes del descanso. Esta Francia, por mucho talento que tenga en la plantilla, sigue siendo un equipo previsible, lento en circulación y supeditada al talento de sus cracks ofensivos. Y aun así le sigue dando para ser competitiva porque se crece en contextos así.

El internacional madridista, actuando de delantero junto a Dembélé, salió al terreno de juego con un único objetivo: igualar el récord de Giroud. Tuvo en sus botas el primero nada más comenzar el encuentro, pero su disparo, mordido, se marchó desviado. Cuando envió el balón a la portería, tras un centro de Doué, el tanto fue anulado por posición antirreglamentaria del jugador del PSG.

No fue una Francia brillante. Tampoco necesita serlo para ganar. Aprovechó la única vez que pudo correr, seña de identidad de los de Deschamps. Olise, a puerta vacía, anotó el primero de los galos. Fue con algo de fortuna y ni siquiera lo celebró. Irlanda del Norte empató, pero su gol fue anulado por una falta previa. Se notó que los de O’Neil tenían mucho menos que perder que la selección francesa, centrada ya en el Mundial.

Exhibición Mundial de OliseOlise celebrando su segundo gol ante Irlanda del Norte.Sarah Meyssonnier

Sin embargo, el muro norirlandés no resistió a las embestidas de Olise. Con una fuerza atronadora, sin pensárselo, el delantero del Bayern marcó el segundo y dejó patente que en esta Francia puede asumir el rol de líder que se le presupone. Un fusil que carga en su pierna izquierda y del que emana un peligro incesante.

Ni el gol de Kelly, el 2-1, contuvo a Olise. El jugador del Bayern estaba desatado. Era su primera gran noche con Francia. Con la misma delicadeza de un pintor, envió a la escuadra un remate ajustado, milimétrico, marca de la casa. El hat-trick fue la culminación de una exhibición en toda regla para un delantero que no tiene techo. Ahora deberá confirmarlo en el Mundial, torneo al que Francia llega con la vitola de favorita.

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