Estados Unidos cuestionó las reformas económicas aprobadas por la dictadura cubana: "Señales de humo superficiales"

Un portavoz del Departamento de Estado que el plan de 176 disposiciones es tardío y limitado, y que La Habana busca simular apertura para revertirla si se pone en riesgo su control

Infobae

El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó este viernes las reformas económicas aprobadas en Cuba como “señales de humo superficiales”, descartando que el paquete de 176 medidas anunciado por La Habana represente un cambio real en el modelo político de la isla.

“Estas ‘reformas económicas’ graduales son modestas, llegan con gran retraso y, en última instancia, son señales de humo superficiales del régimen cubano”, declaró un portavoz del Departamento de Estado a la agencia AFP. Washington calificó la maniobra como una “estrategia típica” para “crear la ilusión de un compromiso con el cambio, para luego revertirlas rápidamente en cuanto se ve amenazado el control total del régimen”.

El gobierno de Donald Trump exige “reformas económicas y políticas mucho más sustanciales” que hagan a Cuba atractiva para los inversores y ofrezcan al pueblo cubano “la libertad, la dignidad y las oportunidades que merece”, agregó el funcionario.

La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó el jueves un programa que sus impulsores presentan como la transformación más profunda del modelo económico cubano desde la adopción del comunismo hace casi 70 años. Las medidas limitan el papel central del Estado y abren espacio a la iniciativa privada: incluyen mayor margen para las empresas privadas, la posibilidad de importar y exportar sin intermediación estatal y permisos para que cadenas de comida rápida operen en la isla.

“Elementos que durante décadas fueron enumerados como pilares de la economía revolucionaria, como el monopolio estatal del comercio exterior y la centralización de las fuerzas productivas, han sido desmantelados”, afirmó a The Associated Press el politólogo y abogado cubanoamericano Luis Carlos Battista. No obstante, Battista advirtió que existen “numerosas dificultades” para su aplicación, entre ellas una burocracia “lenta e ineficiente” y la desconfianza de potenciales empresarios e inversores.

Un hombre suelda una pieza antigua en La Habana, Cuba, el 17 de junio de 2026. REUTERS/Norlys Pérez
Un hombre suelda una pieza antigua en La Habana, Cuba, el 17 de junio de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

El investigador asociado del Instituto Quincy en Washington, Lee Schlenker, señaló que “habrá que ver cómo se desarrollan realmente, cómo se implementan y aplican; si se politizarán, si se aplicarán de forma selectiva o si, verdaderamente, todos los actores económicos serán tratados bajo las mismas condiciones”.

Tanto Battista como Schlenker coincidieron en que las reformas tendrán un alcance limitado mientras persistan las sanciones estadounidenses. Entre las más restrictivas figuran las que penalizan financieramente a los socios del conglomerado estatal GAESA. “Solo tendrán un efecto real si se complementan con el levantamiento gradual de las prohibiciones y sanciones estadounidenses”, precisó Schlenker.

El secretario de Estado, Marco Rubio, y Trump han reconocido abiertamente que su política de máxima presión apunta a un cambio de sistema político y económico en Cuba. El mandatario cubano Miguel Díaz-Canel respondió que la isla puede encarar aperturas económicas, pero no abandonará su modelo socialista.

Personas caminan por la Avenida San Lázaro durante un apagón en La Habana, Cuba, el 6 de mayo de 2026. REUTERS/Norlys Perez
Personas caminan por la Avenida San Lázaro durante un apagón en La Habana, Cuba, el 6 de mayo de 2026. REUTERS/Norlys Perez

Paolo Spadoni, profesor asociado en el Departamento de Ciencias Sociales de Augusta University, en Georgia, advirtió que el éxito dependerá de la velocidad de ejecución. “Si los líderes cubanos tienen esperanza de sobrevivir a esta crisis sin precedentes y a la presión estadounidense tienen que moverse rápido con la implementación de la reforma y el logro de resultados tangibles”, declaró a AP.

Los cubanos recibieron el anuncio con sensaciones encontradas. Adolfo Sánchez, empleado de un negocio privado de 63 años, expresó cierto optimismo: “creo que con esas medidas va a haber una mejoría... en este momento tan difícil que estamos viviendo”. El pescador Pacheco Lisea, de 65 años, advirtió que un rol menor del Estado podría dejar sin cobertura a los más vulnerables: “Ahora estamos sueltos, el gobierno no nos protege”.

La crisis que atraviesa Cuba se prolonga desde hace cinco años y se ha agravado por el cerco energético y financiero impuesto por Estados Unidos. Los apagones alcanzan hasta 20 horas diarias, con repercusiones en la salud, el transporte, la industria y la educación. “Si tengo 30 horas sin corriente, ¿cómo voy a ver los anuncios en la televisión?”, se quejó Juana Pérez, vendedora de artículos para el hogar de 54 años: “Me voy para el trabajo a oscuras y regreso a la casa a oscuras”.

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