El Real Madrid no puede dejar escapar a este Vinicius
Los cuatro tantos en tres partidos del brasileño dejan patente la mejor versión del delantero o incluso superior a la de dos años atrás.
Los cuatro tantos en tres partidos de Vinicius dejan patente que estamos ante la mejor versión del delantero, o incluso diría que a un nivel superior al mostrado un par de años atrás. Lo que está mostrando en tierras norteamericanas es un idilio con el gol, nada comparable a lo visto con anterioridad.
Vini es el jefe de una Brasil que ya se ha metido de lleno en la lucha por aspirar a reinar 24 años después. Se siente importante, está en forma y Ancelotti le entiende como nadie. Le hace jugar olvidándose de la banda, más centrado y con una confianza fuera de lo común. El resultado fue un Vinicius desatado ante una Escocia superada de principio a fin.
Escocia hizo todo lo posible para que el jugador del Real Madrid brillara y eso hay que reconocerlo. McKenna quiso lucirse en el minuto siete en su propia área y lo que se encontró fue la pierna de Rayan, que le robó la pelota a la vez que asistió a Vinicius. Un cuarto de hora después llegó el gol mal anulado al madridista, que en el tiempo de prolongación cerró su cuenta goleadora, ya que en la segunda parte Gunn le impidió que igualara a Messi como máximo goleador hasta en dos ocasiones.
Vinicius Junior celebra un gol con Lucas Paqueta y Bruno Guimaraes.Marco BelloEscocia no se atrevió a mirar a Alisson hasta el minuto cinco de la segunda parte y fue con un cabezazo de McTominay. Justo después se empezaron a escuchar los primeros gritos de la grada pidiendo a Neymar sobre el campo. Poco más, salvo un disparo de Ferguson y otro cabezazo de McTominay, pero fue Cunha el que se encargó de cerrar la cuenta a la hora del partido tras la segunda asistencia de Bruno Guimarães. Brasil camina con seguridad y empieza a asustar y mucho.
Todo va tan de cara para Ancelotti y la Brasil pentacampeona que el italiano se permitió el lujo de sacar a Neymar para que sumara su cuarta participación en un Mundial y para que la afición estuviera tranquila al ver a su ídolo. Otra obra maestra de gestión del italiano.


