El peso en oro de Rodrigo Hernández en la Selección
Rodrigo Hernández es admirado en todo el mundo. El centrocampista es considerado un jugador diferencial, capaz de marcar el ritmo de juego que más interesa a su equipo.
Rodrigo Hernández es admirado en todo el mundo. El centrocampista es considerado un jugador diferencial, capaz de marcar el ritmo de juego que más interesa a su equipo. Sin embargo, en España le cuesta tener ese reconocimiento. Se le mira con lupa. Y, todo ello, después de ser el segundo jugador nacido en territorio español en conquistar el Balón de Oro.
Lo sucedido en el partido ante Cabo Verde y las posteriores críticas que apuntaban a un obligado cambio en el eje del equipo son el mejor ejemplo de que ese estatus del jugador del Manchester City difiere bastante entre España y el resto del mundo. El que no tiene ni la más mínima duda de lo que representa el ahora capitán es Luis de la Fuente. El seleccionador se siente más cómodo con la presencia del ex del Atlético y Villarreal. Como también se hubiera sentido feliz y contento de ver de cerca durante este mes a Dani Carvajal en el equipo. A poco que hubiera jugado en la segunda parte de la temporada el ya exmadridista, su presencia en tierras norteamericanas hubiera sido segura. Son futbolistas por los que siente devoción y a los que considera líderes de un grupo capaz de proclamarse campeón.
Rodri siente que esa consideración y respeto que tiene el resto del mundo no es igual a la de España. El centrocampista jamás ha buscado confrontación con nadie, ambiente que parece haber crecido a raíz de la conquista del Balón de Oro. Como tampoco ha movido un dedo para ser objeto de deseo o de rumores de equipos españoles en los últimos meses.
Durante mucho tiempo ha trabajado en silencio para recuperar su mejor versión, con los lógicos problemas pero con la confianza del City y de un De la Fuente que siempre ha estado ahí. La victoria ante Arabia Saudí ha logrado que todo vuelva a la normalidad. España cuenta con todo un Balón de Oro y no conviene olvidarlo.


