El mapa imposible de Haaland: ¡dio más toques en su propio área!

Firmó el gol de la victoria de Noruega ante Costa de Marfil (1-2), pero intervino más veces en el área de que equipo que en la del rival

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Erling Haaland volvió a hacerlo. Cuando el partido caminaba hacia la prórroga y Costa de Marfil había conseguido responder al tanto inicial de Antonio Nusa, el delantero noruego apareció en el minuto 85 para marcar el 1-2 y sellar el pase de su selección a los octavos de final del Mundial. Una historia conocida. Lo sorprendente es cómo llegó hasta ese gol.


Porque el mapa de toques de Opta deja una imagen difícil de asociar al '9' del Manchester City. Haaland tocó más balones dentro de su propia área que en la del rival. En total, siete intervenciones en la suya por cinco en la marfileña, un dato que resume mejor que cualquier estadística el partido que tuvo que jugar el delantero noruego.

Mapa de toques de Haaland en el partido
Mapa de toques de Haaland en el partidoOPTA

Lejos de vivir cerca del área rival, Haaland pasó buena parte del encuentro retrocediendo decenas de metros para ofrecer una línea de pase, descargar de espaldas o participar en la salida de balón. También defendiendo, sobre todo en saques de esquina. Costa de Marfil consiguió alejarle de la zona donde normalmente resulta letal y le obligó a intervenir en contextos mucho menos habituales para un rematador de su perfil. 

Eso no significa que desapareciera del juego. Al contrario. Sus 27 toques repartidos por prácticamente todo el carril central muestran a un delantero mucho más implicado en la construcción de lo que acostumbra. Bajó a recibir, ayudó a fijar a los centrales, abrió espacios para las llegadas de Odegaard y Nusa y aceptó un papel mucho más sacrificado de lo habitual para facilitar la circulación de Noruega.

Sin embargo, el plan marfileño tenía un problema. Bastaba con que Haaland apareciera una sola vez en el lugar adecuado. Y así ocurrió. A cinco minutos del final, una acción iniciada por Oscar Bobb y continuada por Patrick Berg terminó encontrando al delantero dentro del área. Allí no perdonó. Convirtió prácticamente una de las pocas apariciones que tuvo en la zona de castigo en el gol que decidió la eliminatoria.

La paradoja del encuentro es precisamente esa. Durante más de 80 minutos, Haaland jugó un partido muy poco reconocible para un delantero de su categoría. El gráfico lo evidencia: defendió, apoyó y participó más cerca de su propio portero que del guardameta rival. Pero cuando el balón llegó al lugar donde realmente importa, volvió a hacer lo que mejor sabe.

Costa de Marfil consiguió sacar durante muchos minutos al mejor goleador de Noruega de su hábitat natural. Lo que no pudo evitar fue que, cuando el partido le concedió una única oportunidad en el área rival, el desenlace fuera el de casi siempre: gol de Haaland y clasificación noruega.

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