El avión que despegó sin permiso y desapareció para siempre: 23 años después sigue siendo un misterio
El Boeing 727-223, matrícula N844AA, se marchó de Luanda (Angola) sin autorización del aeropuerto y nunca más se supo de su paradero.
Más de 23 años después no se conoce ningún otro detalle del suceso. No hay grabaciones de la torre de control, ni registros de pista o trazados de radar.
El avión fue fabricado en 1975, entregado a la aerolínea American Airlines y retirado de la flota comercial a finales del verano de 2001. Se le buscó entonces una nueva función a la aeronave: la de transportar combustible diésel dentro de Angola, un país con una gran explotación minera y un difícil acceso a las carreteras que hacían necesario los viajes aéreos.
El avión llegó a Luanda en marzo de 2002, pero desde su aterrizaje tuvo que enfrentar problemas como facturas impagadas, pasaportes robados o problemas de seguridad. Dos meses después, en mayo de 2002, las tripulaciones de la aeronave se marcharon y el plan original de transportar combustible se había caído. El avión, sin embargo, permanecía en tierra.
Un año después, en abril de 2023, llegó a Luanda Ben Charles Padilla, ingeniero de vuelo certificado, mecánico de aeronaves y piloto privado. Lo hizo en representación de Aerospace Sales & Leasing, una empresa de Florida que intentaba recuperar el Boeing. Se cree que Padilla era uno de los dos tripulantes del avión cuando este despegó misteriosamente. Se sospecha que el otro era John Mikel Mutantu, un mecánico congoleño. Sin embargo, ninguno estaba cualificado para pilotar el Boeing con total seguridad.
Según el Instituto Smithsonian, Maury Joseph, presidente de Aerospace Sales & Leasing, habría confirmado que Padilla habría contratado a un piloto y un copiloto para llevar el avión a Johannesburgo (Sudáfrica), donde Joseph le esperaría para vender la aeronave a un nuevo cliente.
Pero hay un detalle a bordo del avión que hizo saltar las alarmas a nivel internacional: diez tanques de combustible de 500 galones (casi 2.000 litros). Hay que recordar que la desaparición de la aeronave se produjo menos de dos años después del 11S, lo que desencadenó “una búsqueda frenética por parte de las organizaciones de seguridad estadounidenses de lo que, según fuentes de inteligencia, podría haber sido una bomba volante”, indica el Instituto. Sin embargo, el FBI cerró el caso en 2005 ante la falta de resultados.
¿Qué ocurrió entonces con el avión? El Boeing despegó en dirección al océano Atlético con una tripulación improvisada, posibles problemas mecánicos por pasarse tanto tiempo en tierra y poca carga de combustible.
La hermana de Padilla, Benita Padilla-Kirkland, ha pedido en varias ocasiones al FBI que reabra el caso, pues cree tener “nueva información” útil. Pero también sospecha que la agencia de inteligencia sabe más de lo que se ha publicado. “Sigo manteniendo la esperanza de que tal vez esté escondido en algún lugar”, aseguró al Instituto Smithsonian.


