Egipto e Irán buscan un hueco en la historia mundial

Los africanos lo tienen más fácil para clasificarse para la siguiente ronda.

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Egipto e Irán llegan a un partido épico. Ambas selecciones saben que tienen en sus manos una posibilidad histórica de pasar de fase. Los Faraones llegan en mejor situación: líderes del Grupo G (4 puntos) y con la celebración intacta de su primer triunfo Mundial sobre Nueva Zelanda. Pero los iraníes no quieren dejar escapar la opción de avanzar. Y saben que lo pueden lograr, gracias al buen –y sorpresivo– fútbol que han mostrado en los dos duelos previos, que han terminado igualados frente a Bélgica y los oceánicos.


Los africanos dependen de sí mismos. Liderados por Mo Salah, y acompañado por Omar Marmoush, Zico y Trezeguet, saben que cuentan con un poder ofensivo que les permite soñar con quedarse con el primer lugar del grupo. Así lo demostraron en el segundo tiempo ante los neozelandeses. Pero al frente tendrán un rival que no sabe de derrotas en el torneo (invicto en sus últimos cinco partidos) y que también cuenta con Taremi como principal arma ofensiva.



La principal novedad, eso sí, estuvo lejos de los terrenos de fútbol, luego que el gobierno de EE UU permitiera a la delegación de Irán viajar con mayor antelación (2 días) al destino de este duelo, algo que no se había producido en los dos duelos anteriores, a los que llegó solo horas antes del comienzo (y que incluso les obligó a pernoctar en México). Este hecho había molestado al entrenador Amir Ghalenoi, quien calificó a su selección como “el equipo más oprimido”.

Racha. Los asiáticos son optimistas, ya que saben que son un hueso duro de roer. Irán pasa por un buen momento futbolístico que le permite mantener un invito en sus últimos cinco duelos disputados: empates con Bélgica y Nueva Zelandia, y victorias ante Mali, Gambia y Costa Rica en partidos amistosos. Una derrota por la mínima incluso podría valerle a Egipto con sus cuatro puntos y su +2.

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