Desafío histórico a la NBA
La fiebre por el ‘soccer’ se dispara en EE UU gracias al Mundial de la USMNT. Se han batido las audiencias televisivas de las finales de baloncesto. El equipo de Pochettino vuela
La locura en el país está definitivamente desatada. En su debut, frente a los paraguayos, el USMNT juntó a 70.492 espectadores en el Sofi Stadium, en Los Ángeles; en el segundo partido, ante los australianos, fueron 66.925 los que acudieron en masa a verles a Seattle. Es decir, llenos. La grada en sus partidos es una fiesta. Nadie está sentado, sino todos de pie, en un espectáculo más propio de eventos norteamericanos como la NFL o la NBA que lo que se entendía en EE UU por el soccer.
Este crecimiento exponencial es lo que tanto tiempo atrás vienen buscando la US Soccer y la MLS. Ya no solo son latinos los que se interesan por el fútbol, sino también americanos que están haciéndole un hueco entre sus deportes preferidos. El éxito de la selección nacional debe servir de impulso. El momento del himno nacional en los prolegómenos del EE UU-Australia se vivió con una solemnidad espectacular. Participó Trinity Rodman, una de las grandes estrellas de la selección femenina. Curiosamente, los iconos femeninos arrastran interés por los masculinos.
Lo que mejor refleja el boom es la audiencia televisiva. En un acontecimiento que se ha visto en EE UU como histórico, el primer partido del equipo nacional en el Mundial tuvo mayor audiencia que uno de los partidos de las finales de la NBA con el que coincidió. El EE UU-Paraguay congregó a 27,5 millones de personas. De ellos, 18 eligieron la retransmisión en inglés por Fox, FS1 y Tubi, mientras que 9,5 lo siguieron en español a través de Telemundo. Se calcula que entre tres y cinco millones más vieron el partido en alguna de las fan fest instaladas en el corazón de sus grandes ciudades.
Todo este fenómeno ha tenido también a Messi como gran palanca. La llegada del argentino a Inter Miami ha servido definitivamente para atraer al espectador y al aficionado puramente americano. Todos los partidos que disputaron Las Garzas fuera de casa en la temporada registraron sold out.
El Mundial se vendió como el último de Messi y el primero de EE UU en su intento por ganarlo. Sonó a utopía cuando Pochettino dijo antes de un amistoso previo ante Alemania que eran “las dos grandes favoritas”. Seguramente no sea el caso, pero se vendió un mensaje que el ciudadano estadounidense medio ha comprado. Hasta ahora su selección es la mejor del Mundial.


