Cómo anticiparse a un hecho acelera las respuestas, pero afecta la precisión

El estudio da detalles sobre el rol de la expectativa y la atención en la percepción en tiempo real, y plantea que la preparación previa puede reorganizar lo que el cerebro prioriza al procesar una escena visual cotidiana

Infobae

Anticipar lo que va a pasar puede ayudar al cerebro a actuar con mayor rapidez. Pero esa ventaja tiene un costo: la información esperada puede recordarse con menos precisión que aquello que sorprende.


Un estudio de la University of Sydney, publicado en JNeurosci, analizó cómo la expectativa y la atención modifican la forma en que las personas responden a estímulos visuales y cómo los recuerdan después. Los investigadores hallaron que los eventos esperados aceleran la respuesta, sobre todo cuando la atención está puesta en ellos, pero no mejoran la precisión del recuerdo.

Algo parecido ocurre cuando una persona espera que el semáforo cambie a verde: puede arrancar más rápido porque ya está preparada para hacerlo, pero tal vez no registre con exactitud detalles de la escena, como la posición de un peatón o de otro auto. En cambio, un movimiento inesperado puede demorar la reacción inicial, pero quedar grabado con más nitidez.

Infografía con cabeza humana mostrando cerebro y engranajes, reloj, gráficos, ciudad, iconos de ojo y cerebro, una persona corriendo, y texto sobre anticipación.
La investigación publicada en JNeurosci mostró que la expectativa y la atención aceleran la respuesta a estímulos visuales sin mejorar la memoria espacial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la Society for Neuroscience, el trabajo ayuda a explicar un debate clásico: si el cerebro prioriza lo esperado para ahorrar recursos o si, por el contrario, presta más atención a lo inesperado. La respuesta, de acuerdo con los autores, depende del momento del procesamiento.

“Este estudio sugiere que ambos bandos tienen parte de razón y parte de error: el cerebro usa ambas estrategias, pero en distintas etapas y al servicio de objetivos diferentes”, afirmó Reuben Rideaux, investigador de la School of Psychology de la University of Sydney, según recogió la Society for Neuroscience.

Qué mostró el experimento

Los participantes respondieron a estímulos visuales que podían aparecer en distintas posiciones. En algunos ensayos, la ubicación era más esperable; en otros, resultaba menos previsible. Cuando el evento era esperado, las personas respondían más rápido. Esa ventaja aumentaba si el estímulo aparecía en una zona relevante para la tarea, es decir, cuando coincidía con el foco de atención.

Fotografía conceptual de un cerebro humano visto de lado, con líneas de luz azul y blanca que simulan ondas cerebrales y destellos naranjas de conexiones.
Los eventos esperados permitieron respuestas más rápidas en el experimento, sobre todo cuando coincidían con el foco de atención de la tarea (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, el patrón cambiaba cuando los investigadores evaluaban la memoria espacial. Los estímulos esperados se recordaban con menor precisión que los inesperados. Es decir, el cerebro parecía prepararse mejor para actuar ante lo previsible, pero codificaba con menos detalle su localización exacta.

Para los autores, esa diferencia sugiere que la expectativa puede favorecer la acción rápida, mientras que la sorpresa mantiene una ventaja cuando se necesita registrar con precisión lo que acaba de ocurrir.

Cómo midieron la expectativa y la atención

El estudio incluyó a 40 participantes con visión normal o corregida. Todos completaron una prueba de aproximadamente dos horas en la University of Sydney.

Los investigadores manipularon por separado dos factores: la expectativa y la atención. Para eso, pidieron a los voluntarios que juzgaran con rapidez si una mancha visual aparecía a la izquierda o a la derecha, o arriba o abajo de un punto de fijación.

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