Casillas exige 3,7 millones de euros por el infarto que sufrió en 2019

Ha presentado una demanda pidiendo una millonaria indemnización debido a la incapacidad laboral y las importantes secuelas que sufre desde hace 7 años.

Laura Martin Sanjuan
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El futbolista madrileño Iker Casillas (Madrid, 1981) sufrió un infarto de miocardio en mayo de 2019 mientras estaba entrenando en la ciudad deportiva del F.C. Porto. Siete años después, afirma que ese infarto se debió a un exceso de ejercicio, por lo que reclama una indemnización laboral al club donde estaba entonces.

Tras comparecer en el Palacio de la Justicia de Oporto, ha presentado una demanda pidiendo una millonaria indemnización debido a la incapacidad laboral y las importantes secuelas que sufre desde hace 7 años, a pesar de que el médico del equipo, Nelson Puga, aseguró entonces que el portero estaba “bien, estable y con el problema resuelto”.

Según el médico, Casillas se iba a recuperar “perfectamente” de esa dolencia, asegurando que el esfuerzo físico que realizó durante el entrenamiento no estuvo relacionado con el problema cardíaco que le obligó a retirarse.

En cambio, para el portero español, su vida no es la misma: “Voy al gimnasio, juego al pádel, pero no puedo correr, sólo consigo unos 20 ó 50 metros. No puedo más", afirmó Íker Casillas el lunes durante la audiencia que se celebró en la ciudad portuguesa, recordando que era un futbolista de primer nivel, profesional, y que su vida cambió desde entonces.

Entre la cantidad reclamada, la aseguradora (Fidelidade) le ingresó 1,5 millones de euros (la cantidad máxima anual por accidentes laborales), mientras que el equipo defiende que le pagó su salario íntegro (más de un millón de euros) durante el tiempo que estuvo de baja antes de tomar la decisión de retirarse para siempre, por lo que ambas entidades se niegan a pagar ninguna otra cantidad económica.

Será ahora la justicia portuguesa la que tiene que tomar una decisión en relación al derecho a recibir una prestación por Incapacidad Total Permanente para el Trabajo Habitual (IPATH) que ascendería a 2,5 millones de euros, equivalente al 70% del sueldo que habría cobrado de su club hasta junio de 2021, cuando hubiera acabado su contrato.

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