‘Bicho’ hasta que él quiera

Doblete de Cristiano, a los 41 años, para convertirse en el primer jugador en marcar en seis Mundiales. Locura en Houston. Franca mejoría de Portugal.

Aritz Gabilondo
As
Pasarán los años y se recordará el grito de guerra de Cristiano, ese ‘siuuu’ que inmortalizó con el tiempo, del que hizo bandera y también sus fieles, agolpados en masa en las gradas de Houston hasta poblar de rojo el estadio, capital de Texas y a su vez del ‘Cristianoronaldismo’. A los 41 años lo repitió por dos veces, y también por sexta consecutiva en los Mundiales, un hito que le sitúa donde nunca antes a nadie.


Es el primer jugador que marca en seis ediciones, es decir, el único futbolista capaz de llegar puntual a su cita con el gol durante 20 años mundialistas. Una barbaridad. Un suceso a la altura de los récords que Messi ha conseguido también en este Mundial. La historia del fútbol la escriben estos dos colosos ante nuestros ojos, frente a nuestra incredulidad, como si lo que hicieran fuera rutinario cuando jamás se logró antes.

Cristiano había provocado un terremoto interno involuntario por su mal debut. Las dudas de quienes llevan años queriendo jubilarle y la tibia defensa de parte del vestuario le ponían en el ojo del huracán. Pero en ese escenario se desenvuelve bien quien lleva acostumbrado a los focos desde que fuera juvenil, aquel al que la presión le sirve de gasolina contra el fuego.

Ante Uzbekistán, que dio las facilidades defensivas que no concedió el Congo en el debut, se resarció con una actuación para la historia. Falló el primer gol por no llegar a tiempo, pero no perdonó en las dos siguientes. Esta es otra de las señas de identidad del fenómeno de Madeira. Todo aquello que le fue mal en su carrera o que derivó en bromas lo tradujo siempre al instante en lo contrario. Nadie ha tapado más bocas en el fútbol que Cristiano Ronaldo.

Doblete y locura

El gol de la explosión vino tras un buen pase de Cancelo desde la derecha y un mejor desmarque y remate de la leyenda portuguesa. Historia del fútbol. La grada, enloquecida, pidió que tirara poco después una falta al borde del área, pero el encargado fue Nuno Mendes y la clavó ajustada al palo. No amainó aquello los ánimos porque, casi a continuación, Cristiano convirtió un mano a mano por bajo para locura general y como muestra de que aún llega a los balones profundos y tiene la lucidez para resolverlos ante el portero.

Necesitaba este impulso de su estrella Portugal, que fue otro equipo respecto al del estreno. Hasta le salieron las jugadas de estrategia como la del cuarto gol u otra que también pudo aprovechar Cristiano. Nada puede hacer mejor a este grupo que abrazarse al carácter competitivo de su líder. Estará bien o peor, se parecerá al de antes o no, jugará más o menos, pero quien a los 41 años aún es capaz de escribir la historia no vino al fútbol para resolver debates, vino para ser recordado y nunca olvidado. El ‘bicho’ lo será hasta que él quiera.

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