Así es el AH-64 Apache, el helicóptero estadounidense derribado por el régimen de Irán
Más de 2.875 unidades fabricadas, cuarenta años en servicio y presencia en todos los conflictos de Occidente desde la guerra del Golfo: el AH-64 es la plataforma de ataque terrestre de referencia del Ejército de Estados Unidos
Infobae
El AH-64 Apache combatió en Panamá, en la guerra del Golfo, en Irak y en Afganistán. En más de tres meses de guerra con Irán, ninguno había caído. En la noche del lunes, uno se precipitó cerca de las costas de Omán mientras patrullaba el estrecho de Ormuz; sus dos tripulantes fueron rescatados con vida en menos de dos horas. Trump atribuyó la caída a fuego iraní y prometió una respuesta. El Comando Central (CENTCOM) confirmó el accidente y señaló que las causas permanecen bajo investigación.
Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña que destruyó gran parte de la fuerza aérea y naval de Irán, el conflicto dejó también pérdidas del lado estadounidense. Las fuerzas de Teherán derribaron unos 30 drones MQ-9 Reaper; en marzo, tres cazas F-15E Strike Eagle cayeron por fuego amigo de las defensas antiaéreas de Kuwait; en abril, otro F-15E fue abatido sobre territorio iraní y su piloto fue rescatado tras una operación de 48 horas. El Apache sobre Ormuz sería la primera aeronave de ese tipo derribada en el conflicto.
El AH-64 es un producto directo de la Guerra Fría. A principios de los años setenta, el Ejército estadounidense buscaba un sustituto del AH-1 Cobra capaz de detener un hipotético avance masivo de vehículos de combate soviéticos blindados en Europa central. Hughes Helicopters desarrolló el prototipo, que voló por primera vez el 30 de septiembre de 1975. La producción pasó a McDonnell Douglas, más tarde absorbida por Boeing, que entregó la primera unidad al Ejército en 1984. A lo largo de cinco variantes principales se fabricaron más de 2.875 unidades, hoy operadas por más de doce países, entre ellos Reino Unido, Israel, India y Arabia Saudita.
Boeing diseñó el Apache para operar en entornos donde el fuego de armas ligeras, los misiles tierra-aire portátiles y la artillería antiaérea representan una amenaza constante. El fuselaje incorpora blindaje contra proyectiles de hasta 23 mm; los sistemas de vuelo y propulsión cuentan con respaldos que permiten seguir operando aunque la aeronave reciba impactos. Los dos miembros de la tripulación —piloto en el asiento trasero, artillero y copiloto en el delantero— disponen de visores montados en el casco vinculados al cañón y a los sensores, lo que permite apuntar girando la cabeza.

La versión en producción activa es el AH-64E Guardian. Introducido en el Ejército en 2011, monta motores General Electric T700-701D de mayor potencia e incorpora aviónica digital que le permite controlar vehículos no tripulados como el MQ-1C Gray Eagle, multiplicando el alcance de sus sensores sin exponer el helicóptero. Alcanza una velocidad máxima de 300 km/h y un radio de combate de cerca de 476 km. Hasta noviembre de 2025, Boeing había entregado más de 891 unidades del modelo E.
La Operación Tormenta del Desierto empezó con los AH-64. En la madrugada del 17 de enero de 1991, ocho AH-64 destruyeron dos instalaciones de radar iraquíes al norte de Arabia Saudita, minutos antes de que se iniciaran los bombardeos aéreos aliados. A lo largo de esa guerra y de las siguientes operaciones en Irak y Afganistán, los Apaches destruyeron centenares de vehículos blindados y proporcionaron apoyo aéreo cercano a las tropas de tierra.
El uso intensivo del Apache también expuso sus límites. En marzo de 2003, el V Cuerpo del Ejército envió 32 AH-64 del 11.º Regimiento de Aviación en un ataque contra la División Medina de la Guardia Republicana iraquí, cerca de Nayaf. El fuego de armas ligeras e infantería iraquí derribó uno de los aparatos, cuya tripulación fue capturada, y dañó gravemente a varios más. La misión se abortó y abrió un debate sobre el empleo de helicópteros de ataque ante fuerzas irregulares armadas.
El Apache fue diseñado para destruir blindados en campo abierto, con apoyo de fuerzas terrestres. Sobre el estrecho de Ormuz operó en las condiciones opuestas: sin respaldo terrestre, sobre agua, frente a un dispositivo de defensa antiaérea que Irán sostiene con misiles tierra-aire, artillería costera y drones.


