Zielinski a Boca, ¡ya!

¡¡¡Ruso Ruso Ruso, huevo huevo huevo!!! El padre de River merece una oportunidad en nuestro banco y no hay excusas. ¡Si nos dirige Úbeda!

Antonio Serpa
TyC
El tipo está ahí, solo, caminando por entre los carteles de publicidad. A esa cara que podría ser una máscara gestual, no se le escapa una mueca, una sonrisa, nada. Como si ya estuviera fastidioso por los millones de veces que le van a preguntar por esto. Ya está caliente a cuenta y sabe qué va a decir: que no tiene nada contra River, que no es especial, que simplemente pasó. Gana el campeonato y tiene esa cara. Le arrancan un dedo con una tenaza y tiene esa cara. Nace su primer hijo y tiene esa cara. Lo felicitan todos en la sala de conferenciasa luego de ganar el campeonato, agradece sin ganas y tiene esa cara. Se gana el kini (me juego la virilidad contra una aceituna que debe jugar al kini, a la tómbola, a los dados y a lo que sea) y tiene esa cara. No debe haber perdido una mano de truco en su vida. Está invicto. Y siempre liga dos cuatros y una figura.

Ricardo Zielinski ya estaba entre los personajes del siglo desde 2011. Ya formaba parte de los tipos más queridos de Belgrano y de Boca. Quince años después, hay que reabrir la discusión: ¿está en el top ten de ídolos bosteros? Pocos tipos le han dado tanto sin haber pertenecido un solo instante al club. Acaso Daniel Passarella pueda competirle, pero el Kaiser era de Boca y lo había confesado públicamente. Y sin embargo, el Ruso debería tener un lugar en el pasillo de los ídolos.

El tipo no tiene absolutamente nada que ver con nosotros, no muestra empatía, no vende humo, jamás declaró que le gustaría una chance. Podría tener ya mismo su estatua en la Bombonera como el tipo que ha domado a las gallinas por los siglos de los siglos, como el que les ha asestado dos de los golpes más brutales de su vida, pero la realidad es que merece más que ese recuerdo eterno y nuestra gratitud insuperable: merece dirigir a Boca. El tiempo que quiera: seis meses, dos años, una década. A ver: ¿hay alguna razón para que no sea el técnico ya mismo, desde el viernes que viene, cuando Úbeda se vaya de una vez y para siempre? La pregunta debería ser al revés: ¿cómo mierda nadie de Boca llamó a este tipo para pagarle con el honor de ser nuestro entrenador las alegrías que nos dio?

¿Cuál sería el impedimento? ¿Qué razón podría esgrimirse para no contratarlo? ¿Qué excusa van a poner? ¿Que se viste como Los Nocheros? Almirón usaba buzo sin remera. ¿Que no tiene vínculo con el club? ¿Y qué vínculo tiene Úbeda? ¿Que sus equipos son defensivos? No más que los de Alfaro. ¿Que es técnico de equipo chico? Ibarra ni siquiera era técnico y nos dio dos estrellas con un equipo que jugaba como el culo.

No, muchachos, no hay más excusas. Ni siquiera puede interponerse Riquelme para decir que no le gusta el estilo: ¡si Román no cree en los técnicos! Entre traer un boludo más y apostar por este tipo que la tiene gigante (la espalda), vamos con este. ¿Qué podemos perder?

El hombre que más hizo sufrir a River, el que lo mandó al descenso en su propia casa y provocó esta gallineada histórica tiene que ser recompensado con ese puesto. Les prometo que lo vamos a ovacionar todos los partidos. Aunque pierda. Hay que reparar este error histórico que fue no contratarlo. No hay nada que temer: nos dirigieron el Profe Habegger, Battaglia (que se retiró de la profesión), Úbeda. ¡ÚUUUUUUbeda nos dirige! Basta ya. Traigan al Ruso de una vez. Ahí van a ver cómo es eso de que la cancha se mueve. ¡¡¡Ruso Ruso Ruso, huevo huevo huevo!!!

PD: El 24 de mayo definitivamente no es una fecha grata para River. Hace 26 años, Marteeeen les metía el muletazo (y Román el caño a Yepes) y Boca lo goleaba 3-0 en la Libertadores y fue instaurado como el Día de la Paternidad. Gracias por aquellas alegrías. Y por esta. 

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