Una mochila para Coudet
El técnico, que con un plantel muy corto hizo un milagro con la clasificación para la final, no tuvo reacción con los cambios para mantener vivo a un equipo demasiado en el límite, golpeado además por la salida de Acuña.
Más allá de la jugada polémica del penal -el VAR pudo haber tomado otra decisión pero, en jugadas tan finas, no corresponde hablar de "robo"-. River jugó durante casi toda la tarde un partido por encima de sus posibilidades. De hecho, el equipo de Coudet, repleto de suplentes y juveniles -y con un Aníbal Moreno que arriesgó su físico bajo el peligro de una lesión grave-, pateó dos veces al arco y convirtió dos goles. Parecía otro milagro de los vietnamitas pero entonces llegó otra cadena de infortunios, algunos externos y otros autoinflingidos, esta vez fatal.
A la salida de Marcos Acuña -y la ausencia de Matías Viña- le siguió un Germán Pezzella fuera de estado, pero además Coudet quedará bajo la lupa por no haber tenido reacción en los últimos minutos. Si el técnico había hecho casi todo bien desde su arribo, esta vez falló en los cambios: ¿por qué no los hizo? ¿Por qué no congeló el partido?
Juan Fernando Quintero no podía jugar pero que Maxi Meza, Giuliano Galoppo, Maxi Salas o incluso Lucas Silva no ingresaran para enfriar a un rival golpeado, en lugar de los exhaustos Juan Cruz Meza y Joaquín Freitas -y del lesionado Moreno e incluso de Tomás Galván, con menor recuperación-, será una pregunta que acompañará al técnico por mucho tiempo.
Al Chacho hay que reconocerle que mejoró de manera inesperada a un equipo que enfilaba una derrota tras otras, pero en River no alcanza con salir subcampeón. River pagó también, además de las lesiones y la inacción de Coudet, un plantel demasiado corto. Aquel error de Marcelo Gallardo y la dirigencia en el mercado de enero -la ausencia de delanteros y mediocampistas- terminó pagándose ya a finales de mayo. Es cierto que las lesiones fueron una epidemia pero River, que arrancó perdiendo 1 a 0 el año, tiene que volver a acertar en el fútbol de una vez por todas. Los avances institucionales necesitan un título.
Tantos millones y tan pocos títulos en los últimos tiempos solo se compensaron con las derrotas de Boca, demasiado poco para una hinchada maravillosa y 125 años de gloria.


