Una mano negra
¿Habrá que creer en conspiraciones? Boca fue claramente perjudicado por el arbitraje pero aún depende de sí mismo y hay cuestiones a corregir.
Cuando pasa esto, y pasa hace rato con mayor o menor intensidad, hay que ponerse a salvo de los árbitros. Ganarles a ellos también, no dejar dudas. Apretar el gatillo y acertar. No ser verdes. Evitar las ocasiones de pecado, se diría en términos religiosos. Boca tiene que hacer todo lo que está a su alcance. Y acá, en este punto, están sus responsabilidades. ¿En qué falló Boca? En algunas situaciones que se tornan repetitivas y no encuentran solución.
Perdonar, por ejemplo. El arquero de Cruzeiro fue la figura de la noche pero no tuvo de esas salvadas imposibles. Si siempre le tiran al cuerpo... Merentiel (dos aparte de los goles), Giménez, Aranda (2), Zeballos (2), Delgado, Belmonte, todos tuvieron sus chances. Varias. En el gol de Cruzeiro hay responsabilidad de Brey (primer palo, llega a tocarla pero no la desvía lo suficiente), antes y después tuvo dos tapadas bárbaras en sendos mano a mano. Úbeda tiene lo suyo, otra vez pifiando un cambio: ¿cómo va sacar a Giménez en los últimos minutos y con un hombre de más? Sacá un central, un lateral, ¡Cruzeiro no pasaba la mitad de la cancha! Dicho sea de paso, no supimos jugar con superioridad numérica. Y para el final: no sirve de nada protestar después: había que rodear al árbitro luego de la última jugada y arriarlo hasta el var. Faltó picardia, faltó imponerse, toda de los jugadores. Hay que tirarse al piso, ganar tiempo, obligarlo a revisar la jugada...
Lo que le faltaba a la noche era esa puesta en escena vulgar, berreta, torpe de Riquelme y Paredes abrazándose a la salida del vestuario. Igual que cuando se despidió Tevez (y a los pocos días empezó a contar la verdad por los micrófonos). El presidente mostrándose donde no suele hacerlo, el capitán saliendo solo, los dos sonrientes. Inverosímil como los Reyes Magos de shopping. Y apenas unas horas después de que a la barra brava le liberaran la zona en la concentración para que fueran a explicarles a los muchachos de qué color es la camiseta de Boca y qué hay que hacer cuando les queda grande. Estamos bastante creciditos, sabemos que sin un visto bueno esas cosas no pasan.
A ver: hace tiempo se sabe que la relación entre las dos máximas figuras de Boca no es buena, que es tirante, que a Román le molesta la sombra que le hacen los otros. Que no tolera que le roben el protagónico en su propia película. Los posteos de la hermana y de la esposa de Paredes confirmaron la situación. Y también, hace menos de una semana, anticipamos que ambos pensaban en una tregua, en un armisticio, en mostrarse como si nada porque eran conscientes de que dos trenes de alta velocidad chocando de frente no podían deparar nada bueno. Ni para ellos ni para el club. Riquelme no puede sin el fútbol y la ascendencia de Paredes en el vestuario. Paredes no puede contra los operadores que le tiran sistemáticamente haciéndolo cargo cada vez que las cosas no salen. Ojalá, más allá de la torpeza de esa obra final, de las declaraciones guionadas del 5, ambos lo hayan entendido. Nadie pide que sean amigos, sí que tiren para el mismo lado, que no se peguen tiros en los pies. Boca está en un momento crtítico y en poco más de una semana se define no ya su semestre, sino su año. Volver a la Copa luego de un par de temporadas de zapping para quedarse afuera en primera ronda sería vergonzoso. El secreto es uno solo: primero Boca, arriba de todos los nombres. No estamos para peleítas de vedettes por un lugar en la marquesina.
Pase lo que pase mañana entre Católica y Barcelona, Boca sigue dependiendo de sí mismo, con lo bueno y lo malo que eso implica. No hay resultado en ese partido que lo deje afuera. Eso sí: en la última hay que ganar para ponerse a salvo de cualquier imprevisto (árbitros chorros, por ejemplo). Si todavía somos Boca, no deberíamos tener problemas contra un rival menor de un país en crisis que no jugará el Mundial más multitudinario de la historia. Si no les ganamos a los chilenos, no tiene sentido seguir. Muchachos, hagan que vuelva a ser un orgullo sentirse hincha de Boca.


