Tres petroleros de la flota fantasma rusa fueron atacados con drones en el mar Negro frente a las costas de Turquía
Los buques, que operan bajo banderas de conveniencia para burlar las sanciones occidentales, transportaban crudo ruso. Uno de los barcos, el Altura, ya había sufrido un ataque similar en marzo
Infobae
Tres petroleros vinculados al transporte de crudo ruso fueron atacados este jueves con drones en el mar Negro, según informó el portal especializado Deniz Haber. Los buques operan bajo banderas de países que no señalan la real propiedad de los barcos —práctica conocida como bandera de conveniencia— y forman parte de la llamada flota fantasma que Moscú utiliza para eludir las sanciones internacionales.
Las autoridades turcas enviaron embarcaciones de la guardia costera al lugar. Según las primeras informaciones, todos los marineros están ilesos. Ankara no había emitido ningún comunicado oficial al cierre de esta información.
No es la primera vez que el Altura protagoniza este tipo de incidentes. En marzo, el buque fue atacado cuando procedía de Novorosíisk, el principal puerto ruso de exportación de petróleo en el mar Negro, y el golpe inutilizó su sala de máquinas sin causar heridos. El Altura y el Velora están gestionados por la empresa turca Pergamos Denizcilik, con sede en Estambul, mientras que el James II pertenece a una compañía india.
Ucrania ha reivindicado en el pasado ataques similares contra la flota fantasma, aunque no emitió declaración pública sobre los incidentes de este jueves. Kiev ha desarrollado una estrategia sostenida de ataques con drones navales contra objetivos marítimos rusos, desde la flota de guerra en Sebastopol hasta los buques que nutren las arcas del Kremlin.
Las exportaciones de petróleo son la principal fuente de ingresos con la que Rusia financia su maquinaria militar, lo que convierte la interrupción de esa cadena en un objetivo estratégico para Kiev. Según AP, los ataques contra activos petroleros rusos se han vuelto casi diarios y abarcan refinerías, terminales y buques en distintos puntos del territorio ruso y del mar Negro.
La posición de Turquía resulta especialmente delicada. Ankara mantiene vínculos de cooperación con Kiev —fue mediadora en acuerdos de exportación de grano ucraniano— pero también importantes lazos económicos con Moscú y es el país cuyas aguas quedan más expuestas a los incidentes. El Gobierno turco ha protestado en repetidas ocasiones ante ambas capitales por los ataques en su zona económica exclusiva, advirtiendo sobre los riesgos para vidas humanas y el medioambiente. La viceministra de Exteriores señaló ante el Parlamento que el país observa una escalada muy seria y que los episodios en su zona exclusiva motivaron las gestiones diplomáticas ante Moscú y Kiev.


