Simeone, ante su tercera gran reconstrucción
El adiós de Griezmann, las dudas de Oblak y Giménez, y la continuidad pendiente de Koke abren una nueva etapa en el Atlético
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Diego Pablo Simeone vuelve a mirar al futuro para realizar una reconstrucción de la plantilla, esto luego de la despedida de Antoine Griezmann, las dudas que existen en la continuidad de Jan Oblak y José María Giménez, y la continuidad pendiente de Koke con el club colchonero.
La salida de estos jugadores no supone solo despedir a figuras históricas del club, sino también cerrar emocionalmente una etapa marcada por líderes reconocibles, jerarquías firmes y una forma de competir con nombres propios. Un cambio de ciclo que, además, el Atlético ya ha vivido en dos ocasiones.
La reconstrucción después de tocar la Liga
La primera gran reconstrucción de Simeone llegó justo después de su obra más simbólica: la Liga 2013-14. El Atlético venía de romper el dominio de Real Madrid y Barcelona, de pelear hasta el último minuto la final de Lisboa y de convertir el Vicente Calderón en el refugio de un equipo reconocible, intenso y competitivo.
Pero el éxito también trajo sus consecuencia con la salida de piezas claves como Courtois, Diego Costa, Filipe Luis y David Villa, futbolistas fundamentales en aquellos logros y que parecían preparados para sostener el proyecto durante más tiempo.
ALEJANDRO PAGNIAquel verano obligó al Cholo a rehacer zonas esenciales de la plantilla. Había que sustituir a un portero decisivo, a un lateral clave en la salida y a un delantero que había encarnado el carácter competitivo del campeón.
La respuesta del club fue ambiciosa y con visión de futuro: llegaron Jan Oblak, Antoine Griezmann, Mario Mandzukic, Miguel Ángel Moyá, Siqueira, Raúl Jiménez y otros nombres complementarios, en un gasto cercano a los 144 millones de euros.
Griezmann, en su presentación con el Atlético en el verano de 2014 junto a Cerezo y Caminero.No todos tuvieron el mismo recorrido, pero dos de ellos terminaron marcando la historia moderna del Atlético. Griezmann se convirtió en la gran referencia ofensiva de Simeone y Oblak, por su parte, superó un inicio en el que no fue titular indiscutible por el buen nivel de Moyá y acabó consolidándose como uno de los mejores porteros de la historia del club, con seis trofeos Zamora.
Aquella reconstrucción no tuvo un rendimiento inmediato, pero sí resultó decisiva a medio plazo: Simeone perdió piezas de un equipo campeón, pero encontró dos pilares sobre los que construir la siguiente década.
Las salidas que sacudió al vestuario
En 2019, el Atlético de Madrid afrontó su segunda gran reconstrucción, mucho más brusca y con una fuerte carga emocional, ya que no solo se marcharon futbolistas importantes, sino buena parte de su vieja guardia.
Salieron nombres como Griezmann, Godín, Juanfran, Filipe Luis, Lucas Hernández y Rodrigo. Más que una lista de jugadores, se iba el líder de la defensa, uno de los grandes laterales de la era Simeone, el delantero franquicia, un canterano consolidado y gran parte de la memoria competitiva del equipo. Eso sí, también fue el verano de mayor ingreso en ventas, con 316,3 millones de euros.
Rodolfo MolinaLa respuesta del club fue contundente: el Atlético afrontó el mercado más caro de su historia, con un gasto de 247,35 millones. Llegaron João Félix, Trippier, Lodi, Felipe, Hermoso, Marcos Llorente y Héctor Herrera, siendo una apuesta de futuro y un cambio generacional, aunque también una reconstrucción más inestable que la de 2014.
JUAN MEDINAPese a la gran inversión y a contar con talento generacional, el equipo perdió liderazgo y parte de su identidad. El caso más evidente fue João Félix: llegó como fichaje estrella y heredero natural de Griezmann, pero nunca logró sostener de forma continua ese papel dentro del sistema de Simeone.
En cambio, Trippier ofreció rendimiento inmediato, Felipe aportó experiencia y oficio, y Marcos Llorente terminó explotando, hasta convertirse en una pieza decisiva en el Atlético campeón de LaLiga 2020-21.
Aquella reconstrucción fue más irregular, pero dejó una lección clara: en el Atlético de Simeone no basta con fichar talento; el liderazgo y la adaptación pesan tanto como el precio del traspaso.
INMA FLORESAhora, el Cholo se asoma a una tercera reconstrucción con la salida de Griezmann, que obligaría a encontrar un talento de su dimensión, capaz de marcar una época, mientras que las dudas en torno a Oblak y Giménez amenazan con abrir grietas en la columna vertebral defensiva, y Koke, por su parte, queda como el último vínculo de aquel equipo campeón de la 2013-14.
Aun así, Simeone ya ha demostrado su capacidad para reinventarse, pero esta vez el Atlético no solo busca reemplazos: necesita nuevos líderes, nuevas referencias y una forma distinta de sostener el mensaje que el Cholo impuso: partido a partido.


