Silencio en público, enfado en privado

El Atlético se siente altamente perjudicado en su eliminación de Champions. Hasta tres penaltis que fueron más que el señalado en contra en la ida.

Sergio Picos
As
Simeone tenía claro su mensaje tras la eliminación en las semifinales de la Champions: “No me voy a quedar en algo muy fácil y simple como la jugada sobre Griezmann. Es muy evidente (...) No me voy a detener porque sería excusarnos y no quiero excusarme en nada”. No hacer énfasis en una jugada que pudo cambiar el partido. “Nosotros seguimos con nuestro trabajo, sin quedarnos en un detalle de algo que se ve y es muy evidente”, añadía en Movistar. Con una receta final: “Cuando los jugadores dan todo, se entregan compiten, queremos ganar, pero no nos alcanza”.

Centrarse en uno mismo y en la capacidad de mejora desde lo táctico, técnico y en el próximo mercado de fichajes. Mismo caso que Koke (“ya estáis vosotros para decirlo, las campañas ya habrá tiempo para hacerlas y ojalá sean a favor del Atlético de Madrid, porque siempre son en nuestra contra") o que Oblak, pesos pesados rojiblancos. Una queja, sí, pero como respuesta a la pregunta. Sin focalizarse en ello. Pasando por encima. Pero un enfado mucho mayor en el seno del club y en el vestuario. No solo por la jugada de Griezmann. Por todo lo que ocurrió en Londres.

Ya desde la noche anterior. Porque desde Inglaterra se ha atizado constantemente a Simeone y su Atlético acusándole de malas artes en los tabloides. El Arsenal protestó a la UEFA por la altura de un césped del Metropolitano que, tras medirse, era totalmente reglamentario. Y en la noche del lunes los aficionados gunners orquestaron movimientos para incomodar a la plantilla colchonera con lanzamientos de pirotecnia que impidiese el descanso. Posteriormente la llegada del equipo al estadio se produjo sin escolta hasta los metros finales, embotellados ante la puerta del estadio. Y la traca final esperaba sobre el césped. Más allá de que en los cinco minutos de añadido apenas se jugase uno, con la desaparición de balones, lanzamientos de propios jugadores del Arsenal a la grada o a otras partes del terreno de juego, caso de Kepa. Aquello de las malas artes...

Silencio en público, enfado en privado
Queja de Giuliano en las redes sociales.@Giulisimeone

Pero el malestar venía desde antes del inicio. Una designación que levantó ampollas. Daniel Siebert a los mandos. Tres partidos, todos contra equipos ingleses, y ninguna victoria. Por el pleno del Arsenal (tres de tres). Pero, además, un gran protagonista fuera de imagen. Bastian Dankert a los mandos del VAR. Solo uno de los siete partidos que se encontraba ahí se había saldado con victoria. Y fue el 1-0 contra el Real Madrid para acabar eliminado en penaltis... con el aviso de un doble toque de Julián que aún colea y que obligó a aclarar la norma. Las dos últimas despedidas de la Champions con la misma persona supervisando.

Y en el Emirates vuelve a ser objeto de crítica colchonera. Por tres penaltis no señalados a favor del Atlético que se entienden que fueron mucho más claros que el que sí lanzó el Arsenal en el Metropolitano, cuando Arteta, Rice y el resto de la plantilla levantaron la voz para quejarse de un trato de favor hacia el Atlético por anular un segundo penalti que les habían señalado en la segunda mitad. Dejarse ir por la presión del Metropolitano, acusaron. El mismo Arteta que ayer decía que “me parece que el árbitro ha estado muy bien. No hubo nada que reflejar”.

Las jugadas polémicas son tres. En la primera mitad Giuliano corre al espacio, supera a Calafiori, va al fallo y tras verse superado recibe un empujón notable y desmedido del italiano que le trastabilla. Se señala un fuera de juego que no se ve repetido. Pero que, según publicó el propio jugador en las redes sociales, no parece existir por iniciar su carrera en campo propio. Al no haber esa infracción previa, el VAR debía intervenir para revisar el penalti. No lo hizo. La segunda, Giuliano vuelve a ir al fallo, supera a Raya y cuando va a rematar recibe el toque de Gabriel. Es leve, pero a esa velocidad en el Atlético entienden que le desestabiliza. El argentino reclamó amargamente que se revisase en el VAR.

Y la más clara y evidente fue la tercera. Griezmann remata, Raya para y Pubill va al rechace. Contacta con Gabriel y posteriormente Griezmann recibe el pisotón clarísimo de Calafiori. El árbitro señala una falta previa de Pubill. Simeone reflejaba que el colegiado afirma es muy clara, motivo por el que no hay más protestas, ya que el pisotón es tan notable que se hubiese tenido que señalar sí o sí. “Le pisa, es penalti. Le da en el pie de apoyo y le acaba tirando”, confirmó Iturralde González, analista arbitral de SER y AS. “La clave es si pita la falta antes. Pero si no la ha pitado, es jugada de VAR. Le podrían haber avisado el VAR y que viera también la falta. Si Pubill le da, la pierna de Gabriel se hubiera desplazado, pero lo que hace el defensa es recoger la pierna para no hacer falta", explicaba Iturralde González en la Cadena SER.

El Atlético sucumbió sin encontrar el resquicio a la defensa del Arsenal, que solo necesitó dos tiros a puerta en todo el partido y ambos en la misma jugada para hacer el gol. Como ocurrió en el Metropolitano, cuando embocó su primer disparo, de penalti. Los gunners se clasificaron a la final de la Champions por su gran sistema defensivo, que solo ha encajado seis goles en todo el torneo. Pero hubo tres jugadas polémicas y todas cayeron a favor de los ingleses. Que, en esta ocasión, vieron un arbitraje perfecto. En el Atlético no se quiso hacer público el enfado para no buscar excusas a su falta de ocasiones generadas con un Julián Alvarez infiltrado y lesionado desde la ida. Que forzó hasta que su tobillo dijo basta. Y para evitar posibles sanciones. Pero se siente, una vez más en la Champions, perjudicado en una eliminación.

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