Sergio Ramírez: “La academia no puede crear el idioma; la lengua se crea en las calles”
El autor reflexiona sobre el papel del idioma para unir historias y culturas, en contraposición a los intentos por marcar límites
InfobaeEl escritor hispanonicaragüense Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) defiende “la vitalidad” del español y su expansión en los Estados Unidos de Donald Trump, una lengua “expansiva, agresiva”, que “no se detiene ante ninguna frontera”.
Premio Cervantes 2017 y autor de novelas como Margarita, está linda la mar (1998) o Adiós, muchachos (1999), sobre su experiencia en la revolución sandinista, subraya que la influencia del español no solo se extiende en zonas fronterizas, sino también en Chicago, en Texas o en Nueva York.

Esta influencia contrasta, a su juicio, con la “pretensión de pureza de una vieja cultura norteamericana blanca”, que representa la administración Trump, y que el autor ve “irrealizable” porque EEUU “es un país muy mezclado de corrientes migratorias de todo el mundo”.
Ramírez, que es también patrono de la Fundación de Español Urgente FundéuRAE, considera que la lengua es un tesoro compartido que siempre está mutando y el papel de la RAE es registrar esos cambios.
“La academia no puede crear el idioma, no puede crear las palabras, no es su papel -incide-; su papel es reconocerlas cuando se vuelven de uso habitual; la lengua se crea en las calles -enfatiza-, en los colegios, en las tertulias de amigos, en la música popular, en las canciones, en la eterna conversación de los seres humanos”.

Escribir desde el exilio
Ramírez es el único candidato a ocupar esa silla vacante de la RAE; el pleno de académicos lo proclamó como tal el pasado 7 de mayo y el día 21 será la votación. La ceremonia de ingreso aún no tiene fecha, pero lo habitual es dar unos meses al elegido para que prepare el discurso.
Y escritor ve en esta candidatura la consolidación de su estatus de “ciudadano español adoptivo” y la “coronación” de la acogida que recibió desde que se estableció en España, hace cinco años.
Preguntado por las críticas de Iniciativa Ciudadana Víctimas del Sandinismo a su candidatura por su pasado político revolucionario, Ramírez dice que no lo inquietan.
“La dictadura en Nicaragua tiene distintos resortes para buscar cómo frustrar este tipo de asuntos culturales por personas interpuestas, y no tengo nada más que comentar al respecto”, señala en referencia al actual Gobierno del presidente Daniel Ortega.

El escritor fue uno de los protagonistas de la revolución sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza en 1979 y fue vicepresidente del primer Gobierno de Ortega (1985), de quien se alejó años después.
En 2021, la Fiscalía nicaragüense dictó una orden de detención contra él por incitar el odio, tras la publicación de su novela Tongolele no sabía bailar, centrada en la represión política. En 2023, las autoridades lo despojaron de la nacionalidad.
Mirando hoy a ese pasado, Ramírez lo ve con “una mezcla de frustración y decepción”, y recuerda que nunca participó en la revolución sandinista como combatiente, sino como intelectual: “Al final fracasó y no resultó nada más que otra dictadura como de la que habíamos salido”.
“Dolor permanente” por Nicaragua
Por eso, hoy no cree en las revoluciones armadas: “Siempre terminan en caudillismo”; y lamenta que la de Nicaragua sea “una situación estancada”, con muy poca atención internacional, pese a la ausencia de libertad de expresión, dice, o la expulsión masiva de periodistas.
“Nicaragua no está en los mapas políticos de nadie, yo diría que el olvido es la característica más importante que cae sobre el país y esto hace que sea un dolor permanente para mí”, se sincera.


