Serbia vivió una nueva jornada de violentos choques entre la policía y manifestantes que exigieron la renuncia del presidente
El jefe de la policía local calculó que asistieron 34.000 personas, mientras que organizaciones independientes estimaron la participación en más de 100.000 manifestantes
Miles de personas se concentraron este sábado en la Plaza Slavija, en el centro de Belgrado, en una de las manifestaciones más grandes que vivió Serbia en los últimos años. El reclamo principal exigió elecciones anticipadas y el fin del gobierno de Aleksandar Vucic, presidente durante más de una década.
La movilización, liderada por estudiantes y acompañada por ciudadanos de distintas regiones del país, surgió tras el colapso del techo de la estación de tren en Novi Sad en noviembre de 2024, un hecho que provocó la muerte de 16 personas y desató indignación por la falta de transparencia y denuncias de corrupción y negligencia.

El jefe de la policía local estimó la asistencia en 34.000 personas, aunque grupos independientes de monitoreo de reuniones públicas la elevaron a 100.000 asistentes. La protesta reunió a estudiantes, veteranos de guerra y motociclistas, con presencia de manifestantes que viajaron desde distintos puntos de Serbia y exhibieron carteles con los nombres de sus pueblos y ciudades, además de símbolos universitarios.
Las calles de Belgrado se llenaron de banderas serbias, pancartas con nombres de ciudades y emblemas de facultades. Entre las consignas más repetidas apareció “Los estudiantes ganan”, impresa en camisetas, pegatinas y banderolas colgadas en los árboles. Jóvenes con chalecos fluorescentes ordenaron la marcha y actuaron como cordón de seguridad.
Durante la tarde, la protesta transcurrió de forma mayormente pacífica. Sin embargo, al caer la noche, surgieron enfrentamientos entre grupos de manifestantes y la policía. Algunos encapuchados arrojaron piedras, botellas y fuegos artificiales contra los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud.
Decenas de personas quedaron detenidas y varios policías sufrieron lesiones, según fuentes oficiales, que no precisaron la magnitud de los daños. Vehículos blindados de la gendarmería bloquearon accesos a los edificios de la presidencia y el parlamento, mientras grupos de manifestantes incendiaron contenedores de basura en calles adyacentes.
El reclamo por elecciones libres y transparencia se mantuvo como eje central. Los manifestantes señalaron a la corrupción y la mala gestión como responsables directos de la tragedia de Novi Sad, a la que describieron como símbolo del deterioro institucional.
Desde el inicio de las protestas, el gobierno desmintió las acusaciones, afirmó que sancionó a los responsables del derrumbe y defendió su gestión. En paralelo, elevó el tono de la confrontación política y calificó a opositores como “terroristas” y “agentes extranjeros”.
La tensión política aumentó por la presencia de seguidores de Vucic, que desde marzo acamparon en las inmediaciones de la presidencia como muestra de respaldo al mandatario. El gobierno intentó frenar la llegada de manifestantes a la capital y canceló el servicio de trenes por supuestas amenazas de bomba, algo que los organizadores interpretaron como un intento de obstaculizar la movilización.


