Sectores afines a Evo Morales continúan su avance hacia La Paz y aumentan la tensión en Bolivia tras dos semanas de bloqueos
El dirigente sindical Juan Yupari advirtió que mantendrán la movilización hacia la plaza Murillo con el objetivo de lograr “la renuncia” del presidente Rodrigo Paz
InfobaeLa llegada de sectores afines a Evo Morales a las inmediaciones de La Paz este domingo ha incrementado la tensión en un ambiente ya marcado por protestas y bloqueos. El avance de los manifestantes procedentes del altiplano ha motivado el despliegue de militares y policías en los accesos a la sede del Gobierno.
La conocida “Marcha por la Vida para salvar Bolivia” partió el lunes desde Caracollo y recorrió unos 188 kilómetros, acercándose este domingo a El Alto. Tras una última etapa de 40 kilómetros desde Calamarca, los manifestantes planean ingresar a la plaza Murillo —corazón político del país— este lunes, de acuerdo con declaraciones del dirigente sindical Juan Yupari recogidas por EFE. “Vamos a llegar hasta el kilómetro cero para sumarnos a la movilización hasta la renuncia de este presidente incapaz, fascista”, aseguró Yupari.
Sectores movilizados como la Federación de Campesinos ‘Túpac Katari’, la Central Obrera Boliviana (COB), la Central Obrera Regional (COR) y el grupo campesino conocido como los ‘ponchos rojos’ prevén su arribo coordinado a las afueras de La Paz. El Gobierno ha acusado a Morales de promover las protestas con recursos ilícitos.
Bolivia cumple 14 días de bloqueos indefinidos en carreteras nacionales, con fuerte impacto en los accesos a La Paz y El Alto. Según la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), el sábado permanecían 22 puntos de bloqueo activos, cifra reducida a 15 este domingo. Esta situación dificulta la llegada de alimentos, combustibles y oxígeno a hospitales.
La Cámara Nacional de Comercio estima que las pérdidas económicas superan los USD 500 millones, dado que el Producto Interno Bruto diario se reduce a la mitad debido a los bloqueos. El fiscal general investiga un atentado con explosivos en Bermejo, ocurrido en el contexto de pesquisas por narcotráfico y crimen organizado.
El Gobierno desplegó el sábado a las Fuerzas Armadas y la Policía para habilitar un corredor humanitario, consiguiendo el paso de combustible y suministros hacia la capital y permitiendo la circulación de vehículos. El operativo resultó en 47 detenidos y al menos cinco heridos.
Poco después, el Ejecutivo ordenó el repliegue de las fuerzas de seguridad con el objetivo de evitar enfrentamientos y reiteró su convocatoria al diálogo. A la reunión del domingo asistieron organizaciones campesinas, la Confederación de Mujeres ‘Bartolina Sisa’ y representantes vecinales de El Alto, pero no estuvieron presentes los principales líderes campesinos. La ‘Túpac Katari’ y otros actores han rechazado el llamado, acusando al Gobierno de anteponer acuerdos con otros sectores, como expresó su dirigente Javier Alejo.
En paralelo, las autoridades lanzaron una plataforma digital orientada a registrar pruebas y denuncias relacionadas con daños materiales o irregularidades ocurridas durante las movilizaciones. Así lo explicó el viceministro de Ciencia y Tecnología, Fabián Espinoza Valencia.
Las manifestaciones han generado respuestas divergentes en el plano nacional e internacional. Desde el Departamento de Estado de Estados Unidos, se expresó preocupación por la crisis humanitaria en Bolivia y se manifestó respaldo a las iniciativas del presidente Paz para restaurar el orden y la estabilidad.

En contraste, el presidente colombiano Gustavo Petro calificó las protestas de “insurrección popular” y manifestó su disposición a contribuir a una salida pacífica si es invitado. Morales, cercano al mandatario colombia, le agradeció públicamente: “Gracias por defender la soberanía de América Latina ante la soberbia del imperialismo”.
Mientras tanto, algunos sectores como mineros, maestros y la COR de El Alto alcanzaron acuerdos con el Gobierno y suspendieron sus medidas de presión. Sin embargo, la mayoría de organizaciones campesinas mantiene su movilización por la renuncia de Paz.


