Real Madrid-Oviedo / Noche de pitos, goles y bronca, en ese orden
El Madrid ganó un partido intrascendente con tantos de Gonzalo y Bellingham. Mbappé se llevó la pitada de la noche y Cazorla y Carvajal, las ovaciones. Fueron retiradas dos pancartas contra Florentino.
El partido no mereció constar en acta. Lo decidieron un derechazo de Gonzalo y un zurdazo de Bellingham ante un Oviedo resignado que dejó pasar dos buenas ocasiones, pero todo tuvo el aire intrascendente de una postemporada a la que se condenaron los contendientes.
Y es que fue un choque a media asta para Madrid y Oviedo, que se prometían otra cosa cuando se vieron por primera vez esta temporada, en pleno agosto. Entonces ganó el equipo de Xabi Alonso con un resultado exagerado (0-3) que no explicó bien la igualdad que se dio en buena parte del encuentro. La cita del Bernabéu, en cambio, estuvo cargada de tristeza en el día después de que el Madrid entregara la cuchara en la Liga, tras servir como ‘atrezzo’ en la fiesta del Barça, y el Oviedo volviera al infierno del que tardó 24 años en salir.
Las pancartas
Para la cita Arbeloa sacó del equipo a Bellingham y mantuvo fuera a Mbappé, galácticos presuntamente ‘pitables’ en tarde de reparto de suspensos. Y tampoco apareció en el once Carvajal, en su penúltima oportunidad de despedirse, como titular, de su gente seis Copas de Europa después. Trent fue el único defensa que se mantuvo en el once de los que hace menos de una semana sacaron bandera blanca en el Camp Nou. Sí hubo sitio para suplentes profundos como Asencio, Alaba o Mastantuono y solo para un canterano, Gonzalo, el mejor de la noche.
Almada no premió a su banquillo, ni siquiera a Cazorla, leyenda tan orillada como Carvajal en sus últimos días. El once fue casi de gala teniendo en cuenta las bajas obligadas de Javi López y Sibo, expulsados el domingo frente al Getafe.
En cualquier caso, la mirada se desvió mucho del partido. A los siete minutos aparecieron dos pancartas en los fondos que rezaban ‘Florentino, vete ya’ y ‘Florentino culpable’. Fueron retiradas a la fuerza casi de inmediato. Para entonces la afición ya había silbado con vehemencia a Vinicius, que aún no ha expiado el pecado del Clásico del Bernabéu, aunque ha puesto el pecho más que la mayoría en plena tormenta. Tampoco ha sido absuelto Tchouameni de su pelea con Valverde. Quedó segundo en el concurso de decibelios. Camavinga, que poco antes del encuentro supo que no estará en el Mundial, también subió a ese podio de censurados. Luego entró en Mbappé, batió todos los registros y le sacó de él.
Gonzalo y Nacho Vidal
Para el resto hubo pitos racheados, que fueron menguando conforme la acción se trasladó del perímetro al rectángulo, donde apenas pasaba nada. Lo más cercano al gol en ese turbulento inicio fueron una buena progresión de Gonzalo hasta la línea que culminó Mastantuono con un tiro raso que se sacó de encima con los pies Escandell y un latigazo tremendo de Trent que a punto estuvo saludar al larguero. Todo transcurría entre la desilusión y la indiferencia frente a un Oviedo que tampoco tenía el cuerpo para darse una alegría. Únicamente Gonzalo, con la carrera por hacer, y Brahim, que valora cada minuto que le dan, ponían cierto empeño en demostrar que además de la manifestación allí había partido.
Así marcó Gonzalo el 1-0.JAVIER GANDULEl tostón solo se veía interrumpido por algún disparo esporádico, producto de la inercia y no de la intensidad, sobre la meta de Escandell. Brahim y Camavinga, los autores de las intentonas, no dieron con la diana. Sin embargo, fue el Oviedo quien más cerca estuvo de marcar cuando Nacho Vidal encontró una pelota de nadie en el área pequeña y la sacó por encima de los palos, estorbado por Asencio. La imagen de Arbeloa clavado en su asiento, como un espectador de tribuna baja, explicaba bien una noche que se sabía en blanco desde la semana pasada. Lo de acabar bien era una frase hecha para todos menos para Gonzalo, que la aplicó al pie de la letra: al borde del intermedio enganchó una pelota en el filo del área y la mandó a la red de derecha para purificar el ambiente.
El Bellingham del primer año
La noche de pitos y flautas encontró un oasis con la entrada de Cazorla, gloria nacional. Está bien no olvidar a las leyendas ni siquiera en los peores momentos. El público le ovacionó en pie, como merecía la carrera del asturiano, cuando Almada le dio su último ratito en el Bernabéu. El mismo tratamiento recibió Carvajal, otro superhéroe que anda cerca de la salida.
Este disparo de Bellingham supuso el 2-0.JESUS ALVAREZ ORIHUELAA punto estuvo de ingresar con el empate, porque inmediatamente antes de su salida Nacho Vidal volvió a perdonar a Courtois tras recibir un pase de excelencia de Reina, con diferencia el mejor futbolista de este Oviedo.
Fue entonces cuando Mbappé, en su ingreso al partido, recibió la bronca de la noche. Estaba en el guion. Soltó dos disparos nada más salir en busca de un perdón rápido. No le salieron a él, pero sí a Bellingham, que culminó con un zurdazo a la red una de esas arrancadas de su primer y glorioso año. En diez días volverá el Madrid para la despedida. Quién sabe si después habrá suficiente verano para olvidar.


