Real Madrid / Nadie se quiere ir
El Real Madrid afronta un verano en el que necesita revolucionar la plantilla, sabedor de que es complicado que los jugadores se avengan a salir. La última gran venta, en 2022.
Hay que menear el árbol y en el Madrid lo saben. Sin embargo, también saben que hacer una revolución profunda va a ser difícil, muy difícil. Porque del Madrid nadie se quiere ir. Así ha venido siendo históricamente y así será en el futuro. Los jugadores del Madrid tienen buenos contratos con salarios altos y el estatus que les da jugar en el Madrid potencia mucho su imagen, lo que impulsa aún más sus ingresos. Por no mencionar que la camiseta del Madrid es una de las más preciadas en la historia del fútbol. Nadie quiere abandonarla así como así.
El pasado verano hubo un caso flagrante de esto: Ceballos. El utrerano quiere jugar más y sabe bien que en el Madrid no tendrá la titularidad, salvo plaga de lesiones que obligue a ello. Por eso, en el verano de 2025 negoció con el Olympique de Marsella, que ya había llegado a un acuerdo con el Madrid, que facilitaba su salida.
Pero en el último momento, se echó atrás y prefirió seguir, pese a saber que iba a jugar muy poco, como de hecho ha sido: apenas 826 minutos. Fuentes conocedoras de la negociación revelan que el salario que iba a percibir en el Marsella fue un punto importante para no aceptar la oferta; pese a que era una cantidad alta, no llegaba al fijo que percibe en el Madrid, con el que le queda un año de contrato.
La de Ceballos parece una salida cantada. De hecho, estaba apartado del equipo por Arbeloa, pero en la última jornada el convocó y hasta le sacó unos minutos, a modo de despedida. El Madrid tiene pensado darle todas las facilidades, pero falta que encuentre un destino (su sueño es el Betis) y que sus pretensiones económicas queden satisfechas. En el Madrid son optimistas para buscarle acomodo este verano, pero a la vista de lo sucedido en el pasado, no se da nada por seguro...
Otro que tiene el cartel de transferible es Camavinga. Su temporada no ha sido buena y su carrera en el Madrid avanza de una forma muy plana, sin apenas evolución. Ha agotado la paciencia del madridismo, que la ha tomado con él varias veces este curso, y se considera que tiene cartel suficiente como para buscar un traspaso decente. Pero el entorno del francés se ha afanado por trasladar que no quiere ir a ningún lado y que no pondrá facilidades para ello...
Y así, con tantos y tantos nombres: Lunin ya se negó a salir en 2023, cuando el Madrid ya tenía sustituto para él; se asume que Fran García sí buscará salir, ante la superpoblación de laterales izquierdos; pese a lo que le cuesta tener minutos como titular, Brahim nunca ha mostrado interés alguno en buscar otro destino; Mastantuono no ha cuajado un buen primer año en el Madrid y se le buscará una cesión, aunque para ello debe estar dispuesto; y Gonzalo también apunta a salir, aunque el Madrid no quiere perderle de vista y seguramente se guarde un porcentaje de su pase o una opción de recompra.
Adiós al Madrid vendedor
Pero va a ser muy difícil vender, porque de hecho el Madrid no viene siendo un club vendedor en los últimos años. De hecho, la última gran operación data del verano de 2022, cuando traspasó a Casemiro al United por 70 millones de euros. Antes de eso hizo algunas operaciones más: Varane al United y Odegaard al Arsenal, ambos por 40 millones, Achraf al Inter por 43...
Pero nada comparado con años previos, en los que el Madrid se convirtió en un gran vendedor en el mercado, sacando buenas cantidades por sus jugadores para ir renovando la plantilla, y con éxito, pues ganó dos Champions entre 2022 y 2024. Salieron Cristiano (100 millones), Kovacic (45), Marcos Llorente (40), Morata (80), Danilo (30), Jesé (25), Di María (75), Özil (45), Higuaín (38)...


