Por culpa de la IA, la Universidad de Princeton pondrá vigilancia en los exámenes tras más de 133 años
El sistema de honor estudiantil ya no es suficiente ante el auge de trampas con inteligencia artificial
InfobaeLa Universidad de Princeton, una de las instituciones educativas más prestigiosas de Estados Unidos, implementará vigilancia presencial en los exámenes por primera vez desde 1893. Esta medida, que entrará en vigor el 1 de julio, responde a la creciente preocupación por el uso de inteligencia artificial para hacer trampa en las evaluaciones académicas, informó el Daily Princetonian, medio de comunicación oficial de dicha casa de estudios.
Sin embargo, la proliferación de herramientas de IA generativa, accesibles en dispositivos personales como teléfonos inteligentes, ha puesto a prueba la efectividad de este modelo.

A partir de julio, los exámenes serán proctorizados, es decir, supervisados por instructores humanos que observarán a los estudiantes mientras rinden sus pruebas. Estos supervisores tendrán la responsabilidad de reportar cualquier infracción al comité de honor estudiantil, encargado de aplicar las sanciones correspondientes.
El regreso de los supervisores: un cambio histórico en Princeton
La decisión fue impulsada tanto por el cuerpo docente como por los propios estudiantes. Según la universidad, muchos estudiantes manifestaron inquietud por la facilidad con la que otros pueden recurrir a la IA para trampear en exámenes, especialmente porque las trampas pueden pasar desapercibidas y resulta difícil denunciarlas bajo el sistema actual. Además, las denuncias suelen ser anónimas y menos frecuentes, en parte por el temor a represalias a través de redes sociales, como el doxxing o el acoso digital.

Fraude en aumento y falta de denuncias
Una encuesta realizada en 2025 entre alumnos de Princeton reveló que aproximadamente el 30% reconoció haber hecho trampa en algún momento. A pesar de este incremento, no se registró un aumento significativo en la cantidad de casos llevados ante el comité de honor. Esta brecha entre la frecuencia real del fraude y la cantidad de denuncias fue un factor clave para que la administración aprobara por unanimidad el regreso de la vigilancia presencial.
Pese a la implementación de supervisores, la universidad continuará exigiendo a los estudiantes que firmen el compromiso de honor, declarando que no han incurrido en trampas durante los exámenes.
Cambios en la educación superior frente a la IA
Princeton no es la única universidad que ha modificado sus políticas debido al impacto de la inteligencia artificial. En 2024, la Universidad de Duke dejó de asignar calificaciones numéricas a los ensayos de admisión, citando la dificultad para distinguir entre textos escritos por estudiantes y aquellos generados por IA. La institución optó por mantener la puntuación numérica en otros aspectos, como el rendimiento académico y las actividades extracurriculares.
Este fenómeno se replica en otras universidades, donde el aumento de la supervisión y el desarrollo de herramientas para detectar el uso indebido de IA se han vuelto habituales. Los investigadores señalan que la incertidumbre sobre cuándo y cómo se permite utilizar inteligencia artificial genera tensiones en torno a la integridad académica.

Jennifer Rubin, investigadora principal de Foundry10, explicó que la vigilancia puede aliviar parte de la presión inmediata sobre el fraude con IA, pero advirtió que será necesario hacer más para gestionar el uso de estas tecnologías, dada su disponibilidad casi universal.
La IA y la vigilancia llegan a todos los niveles educativos
La respuesta institucional a la IA no se limita a la educación superior. Muchas escuelas secundarias han adoptado sistemas de detección de IA y reglas estrictas sobre su uso. Es común que se permita a los estudiantes utilizar herramientas de inteligencia artificial para tareas limitadas, como corregir gramática o generar ideas, pero se prohíbe expresamente delegar la redacción de ensayos o trabajos a estas plataformas.
Según encuestas recientes, casi la mitad de los docentes de los grados 6 a 12 en Estados Unidos recurren regularmente a herramientas de detección de IA, demostrando que la preocupación por el uso indebido de estas tecnologías atraviesa todos los niveles educativos.


