Oblak, futuro incierto

El esloveno sembró dudas al término del Atleti-Girona sobre su continuidad para la próxima temporada. “Tengo contrato pero el verano es largo...”, dijo.

Patricia Cazón
As
Simeone se prepara para la segunda gran diáspora de futbolistas por segunda vez desde que está al frente del Atleti, hace 15 años. El entrenador que, entre 2017 y 2019, vio partir a la generación de futbolistas que le hizo por primera vez campeón (los Gabi, Tiago, Juanfran, Godín, Filipe...), se prepara para la siguiente. Inevitable. El tiempo alcanza hasta lo que se quiere que nunca atrape. Una diáspora que, en este 2026, puede llevarse a sus cuatro capitanes. Uno ya es seguro que sí (Griezmann). Alrededor de los otros tres hay dudas. La última saltó el mismo domingo, antes de la (gran) despedida que el club le hizo al francés.

Finalizaba el Atlético-Girona y Jan Oblak, segundo capitán rojiblanco, atendía a DAZN, televisión con derechos, sobre el mismo césped del Metropolitano, depositando un velo sobre su futuro. “Yo siempre digo que nunca sabes qué va a pasar en el futuro. Contrato tengo, pero el verano siempre es largo”, declaraba el esloveno. Un contrato hasta 2028, es decir, por dos temporadas más después de haber cumplido 12 con el club rojiblanco con una carrera exitosa que le ha llevado a conquistar seis Zamoras, lo que nunca antes ha logrado ningún otro portero en la Liga (Valdés y Ramallets, los siguientes con más, se quedaron en cinco).

Un contrato hasta 2028 al que en esta campaña le han salido grietas, por parte del futbolista y del propio club. En la cabeza de Jan al ver tambalearse su condición de imprescindible. Durante su lesión en el costado mediada la temporada, Musso se descubrió como algo más que un buen portero suplente del esloveno: tapó con solvencia la meta rojiblanca y en partidos decisivos como las eliminatorias ante el Barcelona en la Copa del Rey y la Champions. De hecho, ante Osasuna, en la antepenúltima jornada de Liga, con los dos disponibles al completo, Simeone apostó por la titularidad del arquero argentino. Y eso es la primera vez que a Oblak le sucede desde que pugnara por la titularidad en el Atlético con Miguel Ángel Moyá cuando ambos llegaron al Atlético, en el verano de 2014. Por la mente de Jan, ahora, puede estar pasando el cambiar de aires.

El portero es el futbolista con el sueldo más alto en el Atlético en estos momentos (con un importe neto que rondaría los 10,4 millones de euros anuales) por lo que tampoco se interpondría a una salida que aligerara su masa salarial. Con 538 partidos, Oblak es el tercer jugador de la historia rojiblanca con más, acechando también esa marca de 553 que durante casi 50 años atesoró Adelardo (retirado en 1976) y que parecía inalcanzable hasta que Koke la alcanzó y rebasó en 2022. Si Jan juega en Vila-real la última jornada de Liga cerrará la 2025-26 a tan solo 14.

Koke y Giménez, entre irse y quedarse también

Pero si el cuarto capitán del Atlético (Griezmann) ya ha anunciado que se va y el segundo (Oblak) siembra dudas, la continuidad del primero (Koke) y el tercero (Giménez) también es una incógnita. Distintas, eso sí. Porque el uruguayo publicó hace una semana un enigmático mensaje en sus redes con una foto de la afición y una canción cuya letra sonaba a despedida: “Quisiera no decir adiós, pero debo marcharme”. Acorralado otra temporada más por las lesiones (solo ha jugado un 46,9% de los minutos posibles), el mejor central del Atlético podría abandonar el club este verano. A Koke, mientras, le tienta también la MLS, como a su hermano Grizi. Desde hace dos años renueva año a año su vínculo con el club tras una reunión con la directiva. Aunque en las últimas semanas ha regateado hablar de su continuidad (“no es el momento”) parece que se quedará. Al menos otro año más.

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