Ni Mou ni el vestuario son los de 2010

La autoridad de un técnico es proporcional a su éxito, y el aura que le envolvía hace 10 años se evaporó.

Luis Nieto
As
Suena Mourinho, y ese sonido es ensordecedor, más cuando se produce cerca del Madrid. Resulta una incógnita el lugar que ocupa en la lista de candidatos para dirigir al equipo el próximo curso, pero ya es líder en decibelios. Las redes han vuelto a llenarse de las tormentosas comparecencias ante la Prensa del pasado, en especial aquella en que le recordaron que solo ganó una Liga, una Copa y una Supercopa. Ahí tiró de chuleta para solazarse de que suyo era el récord de puntos en una Liga antes de recitar los 18 entrenadores que le precedieron durante 21 años para llegar a solo cinco semifinales de Champions cuando él lo logró tres veces.

A pesar de que no ganó demasiado en el Madrid, aquel Mou era todavía el ‘especial’ que se autoproclamaba. Tras salir del club aún hizo campeón de la Premier al Chelsea, pero a partir de ahí su figura comenzó a declinar. La Europa League con el United y la Conference con la Roma no son caza mayor para un técnico de su enorme palmarés. El Fenerbahçe, de nula relevancia en Europa, y el Benfica, que ganó su último título continental en 1962, han sido sus últimas aventuras. Así que debe asumir que esta vez no entraría en el vestuario del Madrid caminando sobre las aguas como en 2010, con la medalla de la Champions prendida en el pecho.

Valga esto para recordar que en el fútbol la autoridad es directamente proporcional al éxito. Es regla general, aunque ahí está Xabi como excepción. O Ancelotti, que alzó dos Champions cuando parecía de vuelta. Pero el caso de Mourinho es diferente. Ese tipo de personalidades son únicamente digeribles desde la victoria. En su primera etapa quiso representar un patriotismo excluyente que diferenciaba madridistas legítimos, sus incondicionales, de los disfrazados, sus críticos. Ahora son distintos el madridismo, el vestuario y él mismo. Así que debería ser consciente de que la eficacia de su terapia de choque también depende del tipo de paciente.

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