NBA | Wolves 109-Spurs 139 (2-4) / Wembanyama reta al campeón

San Antonio Spurs se clasifica para la final del Oeste, en la que se medirá con Oklahoma City Thunder, tras doblegar en el sexto partido a Minnesota.

José Ignacio Pinilla
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San Antonio Spurs se ha clasificado esta madrugada para la final del Oeste. La franquicia texana superó de manera contundente en el sexto partido a Minnesota Timberwolves (109-139) y regresa a la última ronda de su Conferencia nueve años después. La última vez fue en 2017, cuando el proyecto de ensueño, el de los cinco anillos liderado por Tim Duncan, Manu Ginóbili y Tony Parker, daba sus coletazos finales. Ese año Duncan ya no estaba; pero sí Pau Gasol.

Es la novena ocasión en este siglo XXI que los Spurs alcanzan la antesala de las Finales de la NBA. La primera vez en 26 años sin Gregg Popovich en el banquillo. Y la primera ocasión en la que Victor Wembanyama estará a un paso de catar las eliminatorias por el título. El francés está dando pasos de gigante en su estreno en unos playoffs de la Liga y no le teme a nada. Es su momento y no quiere parar. El Extraterrestre no desea detenerse cuando roza el cielo con los dedos.

Ha creído. Ha barrido a Portland Trail Blazers en primera ronda y ha doblegado a estos combativos Minnesota Timberwolves en semifinales. Ha superado un trompazo en la cabeza contra los de Oregón y se salvó de una dura sanción por su codazo a Naz Reid frente a los de Minneapolis. Ahora, toca el más difícil todavía: Oklahoma City Thunder, el equipo perfecto, el campeón vigente.

Un monstruo de mil cabezas liderado por Shai Gilgeous-Alexander, el mejor jugador del mundo en estos momentos, el otro extraterrestre de la NBA, que solo ha mostrado una debilidad esta temporada: los Spurs. Los texanos han ganado cuatro de los cinco partidos disputados contra OKC. Tres en fase regular y el de las semifinales de la NBA Cup. San Antonio es el único equipo que ha ganado más de dos veces a los Thunder esta temporada. Una barbaridad si tenemos en cuenta que solo dos equipos más, Phoenix Suns y los Wolves, han podido rascar más de un triunfo a esta máquina de jugar al baloncesto desde el músculo defensivo más asfixiante que se conoce.

Unas finales del Oeste que pintan estupendas. Sobre todo, si los texanos están tan finos como en este sexto partido en Minnesota. Un duelo en el que no dejaron respirar en ningún momento a su rival. A lomos de Stephon Castle (32 puntos en 30 minutos), los visitantes despedazaron poco a poco a una rival que ya cumplió con el milagro en la ronda anterior al eliminar en cuadro a Denver Nuggets.

Los Spurs ya estaban +19 al principio del segundo cuarto (27-56). Al descanso, su ventaja se redujo hasta el 61-74. Un espejismo porque nada más volver de vestuarios el duelo estaba al borde del final con el 67-88. Con solo 50 segundos para cerrar el tercer periodo, San Antonio llegó al +26 (84-110). Para esos momentos, Wemby ya había alcanzado los 19 tantos y los 6 rebotes. Poca historia ya.

Los Wolves se van de estos playoffs como ya lo hicieron en las dos ediciones anteriores: de una mala forma. Con una actuación decepcionante en el partido decisivo como ya hicieron frente a Oklahoma City Thunder en las finales del Oeste de la temporada pasada: 33 puntos abajo al descanso y 30 al terminar. Y también en 2024 cuando Dallas Mavericks logró una ventaja de 29 tantos tras el segundo cuarto para llevarse el quinto duelo de esa final de Conferencia por 21 puntos.

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