NBA | Playoffs 2026 | Pistons - Cavs (2-3) / Una oda al baloncesto
James Harden recupera su mejor versión en el momento preciso y los Cavs se imponen a los Pistons en Detroit y en la prórroga para colocarse a una victoria de las finales del Este.
Y con una dinámica muy similar a la que estaba teniendo el Oeste )algo curioso, cuanto menos), donde los Thunder ya estaban esperando rival tras ganar por 4-0 (como los Knicks) y donde la otra eliminatoria entre Spurs y Timberwolves también habían llegado al 2-2 (3-2 ahora para la franquicia de San Antonio). El otro mal augurio para los Cavs era que el quinto asalto en ese caso lo había ganado el equipo local. Y también, que con un récord de 39-13, los Pistons eran el mejor equipo del Este como local, el segundo de toda la NBA por detrás del vigente campeón, el equipo de Oklahoma. Y un último dato: el 27 de octubre del año pasado los de Ohio ganaron en Detroit, perdiendo contra los mismos, pero en Cleveland. Es decir, que sabían lo que era conquistar la pista que visitaban. Algo es algo.
Pero los playoffs no van de estadísticas ni de datos y el partido se lo llevaron los Cavaliers (113 - 117), en Detroit, en la prórroga y robando por fin la ventaja de campo. Logrando la primera victoria fuera de casa en los presentes playoffs y, sobre todo, por obra y gracia de James Harden, lo más inesperado de todo. La estrella, que no llegaba a los 20 puntos de promedio en estos playoffs con menos de 5 rebotes y poco más de 6 asistencias, que estaba lanzando con un 43% en tiros de campo, recuperó su mejor versión, esa que le hizo convertirse en un jugador ofensivo históricamente bueno: 30, con 8 y 6, 6 pérdidas que compensó con 1 robo y 3 tapones. Y consiguiendo apañar el 8 de 21 en el lanzamiento (3 de 10 en triples), pero con esa capacidad suya de sacar faltas y lanzar tiros libres: 14 intentos (apenas promediaba 6,5 en los 12 partidos anteriores) para 11 aciertos.
El partido tuvo de todo: los Pistons llegaron a ganar de 15 puntos en la primera mitad, pero el 20-32 de parcial rebidido en el tercer cuarto dio impulso a los Cavs, que llevaron el liderato en la segunda. Dos tiros libres de Evan Mobley a falta de 42 segundos precedieron a una cantidad ingente de fallos que permitió la prórroga, en la que Donovan Mitchell, con 7 puntos, fue el que se encargó de echar el cerrojo. Antes y a 3 minutos de la conclusión del tiempo reglamentario, los locales ganaban por 103-94, una crisis enorme con la que no pudieron cerrar de forma incomprensible. En total, 11 cambios de mandamás en el marcador y 9 empates, una concatenación de fallos que se juntaba con los aciertos. Y baloncesto típico del Este: garra, rebote defensa y momentos de brillantez excelsa que permitían ver un partido extraordinario, de los que todo el mundo quiere ver en playoffs. Y el Little Caesars Arena, que empezó envalentonado, enmudeció.
El mejor del partido, sin embargo, no fue Harden, sino un Cade Cunningham que lo intentó todo sin suerte: 39 puntos, 7 rebotes, 9 asistencias, aunque 6 de las 10 pérdidas de su equipo corrieron de su parte. Le acompañaron Daniss Jenkins (19) y un errático Tobias Harris (13, pero 6 de 19 en el tiro, 1 de 7 en triples). Paul Reed dio actividad y alternativas en la zona con 10 puntos (6 en la prórroga) y 8 rebotes, 4 de ellos ofensivos, paliando así la indolente actuación de Jalen Duren (9+5+4). Los Pistons intentaron correr (23 tantos en transición) para cansar a los Cavs y a Harden, que se lo toma de aquella manera en lo que se refiere a las transicones, especialmente defensivas, y que se lo supo tomar a la perfección y gestionar físicamente las cosas de forma impoluta para llegar al final del partido como si, en su caso, no hubieran pasado los años.
Y eso que el 26 de agosto cumplirá 37 en su 17ª temporada en la NBA, todas y cada una de ellas pisando los playoffs, un hecho histórico. Un hombre que salvo sorpresa se retirará sin haber ganado el anillo y que será uno de esos mejores jugadores sin el campeonato, tan criticado por su cuidado de su cuerpo como por su defensa, pero indiscutiblemente histórico. En este partido estuvo acompañado de 20 puntos de Max Strus desde el banquillo (6 de 8 en triples), los 21 de Donovan Mitchell (con 4 rebotes y 3 asistencias), los 16 de Jarret Allen (con 10 rechaces, 6 de ellos ofensivos)y y los 19 de Evan Mobley, providencial con además 8 rebotes y 8 pases a canasta. Un gran trabajo colaborativo, una victoria fuera de casa tan inopinada como merecida y un robo, el de la ventaja de campo, que deja a los Cavs a un paso de sus primeras finales de Conferencia desde 2018. En definitiva: una oda al baloncesto.


