NBA | Playoffs 2026 | Pistons - Cavs (1-0) / Los Pistons recuperan su chispa

Los de Detroit ganan en casa y rompen con una racha de 12 derrotas seguidas en playoffs ante los Cavaliers. Cunningham no brilla pero lidera. Harris, Robinson y Duren, claves.

Anton Vakula
As
Cuando parecía que la histórica temporada de Detroit Pistons se iba a esfumar delante de sus narices ante Orlando Magic, los hombres de J.B Bickerstaff sacaron garra, corazón y coraje para remontar un 3-1 y volver a tener la oportunidad de soñar en grande en playoffs. En el primer partido de las semifinales de conferencia, volvieron a utilizar los ingredientes que les sirvieron para lograr su reciente hazaña, y consiguieron tumbar a unos Cavaliers (111-101) que llegaban igual de magullados físicamente a este encuentro que su rival. Cade Cunningham, lejos de brillar (23 puntos, 7 asistencias y 6/19 en tiros de campo) actuó como un auténtico líder cuando su equipo más le necesitó; fue determinante como tuvo que serlo. No se puede decir lo mismo de Donovan Mitchell (23) ni de James Harden (22), ambos muy lejos de su mejor nivel, uno que su equipo va a necesitar si quiere llegar a algún lado. Tobias Harris (20), Duncan Robinson (19, 5/8 en T3) y Jalen Duren (11+12), piezas capitales en la victoria.

Los dos equipos habían batallado hasta el final en la primera ronda; 14 partidos entre ambos a las espaldas; más peso sobre sus hombros del esperado antes de comenzar los playoffs. Pero la realidad es que, los Pistons debían agradecer el mero hecho de estar donde están después de levantar un 3-1 en contra ante un equipo que ya ha despedido a su entrenador, Jamahl Mosley, después del incidente. Los Cavs, incapaces de ganar fuera de casa ante los Raptors (cero victorias en tres intentos) viajaban a uno de los pabellones más duros de la liga: aunque el foco del Este está puesto sobre los Knicks, ahora mismo favoritos ser el último en pie de la Conferencia, son los Pistons quienes lideraron la temporada regular en esta parte del mapa; 60 victorias que dieron la vuelta por completo a las 14 de hace tan solo dos temporadas; el trabajo de J.B Bickerstaff es titánico, impresionante.

Cade, en su constante condición de asesino silencioso, un líder nato y uno de los mejores exteriores de toda la liga, anotó 227 puntos ante Orlando; nadie en la NBA metió más que él en la primera ronda. El base comenzó encendido, y los suyos le siguieron: los Pistons corrían, reboteaban y salían como balas al contraataque; la primera pequeña gran ventaja fue local. El propio Cunningham ponía su octavo punto en el casillero y el 28-14 con un triple tras nueve minutos de juego; los locales ya doblaban a su rival en el marcador. Cuando la herida parecía abrirse y conducir hacia una hemorragia insalvable a largo plazo, Max Sturss (19) clavó un triple que parecía servir como vendaje improvisado. Pero Javonte Green tenía otros planes. Golpazo donde más duele; el tiro cayó dentro desde nueve metros, y puso el marcador donde correspondía según el juego (37-21). La ciudad del motor ya rugía.

En el otro lado del espectro, Donovan Mitchell, el segundo jugador de la historia que más puntos mete en los primeros partidos de playoffs (33,1 de media) solo por detrás de Michael Jordan, cabalgaba solo a lomos de un caballo renqueante, pero a pesar ello acertaba sus disparos; con 14 minutos disputados, llevaba los mismos puntos de los 28 de su equipo, un tremendo 50%. Solo ante el peligro, sin apoyo por ningún lado. A ese ritmo, a punto por minuto de juego, iba en camino de anotar 48. Pero, precisamente por eso se utiliza dicha expresión, porque hay todo un camino (normalmente lleno de obstáculos) por delante. Y para arduo camino el que tenía su equipo; no delante, sino encima. Así, en un partido embarrado por golpes, constantes luchas por balones sueltos y rebotes que podían caer en manos de cualquier bando, la batalla continuó, sin que el marcador (46-59) ni la dinámica cambiaran demasiado llegado el descanso.

Ahí se movía el partido, en un limbo cómodo para los locales, en el que los de Kenny Atkinson, como auténticos carroñeros, esperaban algún error de los Pistons para ponerse a tiro y llegar con igualdad a los minutos finales. El problema de esa estrategia es que tomar una postura pasiva perdiendo fuera de casa no suele ser la mejor de las opciones, y si los Cavs no pasaban a la ofensiva, sus opciones se iban a ir fundiendo poco a poco como el fuego de una vela. Una dinámica copiada y pegada de la primera ronda, donde los de Cleveland fueron casi siempre a remolque fuera de casa, todo lo contrario a lo que hicieron ante su gente; 0-3 y 4-0 respectivamente, los números hablan por sí solos. Pero quién si no, Mitchell, el jinete solitario, esta vez sin ningún tipo de ayuda del que debería ser su escudero en forma de barba, impulsó un intento de pasar a la acción; 2-10 y 77-74, no había hecho falta hacer demasiado para acercarse muchísimo.

Sin embargo, un triple increíble de Ron Holland en el último segundo del tercer cuarto (ya era la segunda acción similar de los Pistons en el partido) ponía el 83-76 de cara al último. Pero más importante que el marcador fue el cambio anímico que generó. Un factor detonante, que encendió al pabellón y a unos jugadores que vieron de repente imposible la posibilidad de dejar escapar el partido. Una pequeña trifulca entre Denis Schroder y Duncan Robinson marcó el inicio del fin para Cleveland; los de J.B Bickerstaff subieron un par de marchas, y el propio Robinson, que estaba firmando un auténtico partidazo, clavó un triple tras un rebote ofensivo de Jalen Duren (eran 13 locales por 7 visitantes) que devolvió la ventaja cómoda del tercer cuarto (91-82). A la siguiente jugada; 2+1 de Duncan y pique con Harden incluido, que se saldó con doble técnica.

Pero cuando todo parecía finiquitado, Harden, como el auténtico renacido, comandó un parcial de 0-11 con nueve puntos seguidos (llevaba los mismos en el resto del partido) y empató el encuentro (93-93) a falta de cinco minutos; las cartas ya estaban sobre el tablero, solo quedaba jugar la mesa final. Y ahí, cuando más pesaba el balón, apareció Cunningham como un líder absoluto: tres asistencias seguidas para tres mates de Duren y una bombita que acabó dentro. Mientras tanto, Mitchell fallaba tiros de campo y desde la personal. Las dos caras del partido; la estrella que brilla, y la que se apaga. Los que no han sabido ganar fuera de casa aún, y los que han sido fuertes ante su gente durante toda la temporada. El orden natural de las cosas, donde la única certeza es que a Detroit le quedan tres victorias para volver a saborear unas finales de conferencia; 18 temporadas después. 

Entradas populares