NBA | Playoffs 2026 (3-3) / El Salvaje Oeste nos regala un séptimo partido de Thunder y Spurs
Las finales de la Conferencia Oeste en la NBA, la más complicada de las dos, no decepcionan. Thunder y Spurs se irán al séptimo y definitivo partido para ver quién pasa.
En la noche del jueves al viernes los de Mitch Johnson han ganado en el Frost Bank Center, su hogar, por un abultado 118-91. De esa manera han colocado el 3-3 en las finales de la Conferencia Oeste. Un esfuerzo por igualarse con OKC en el que han demostrado parte de la valía que les coloca como el equipo del futuro (apunte: una de las alineaciones titulares de los Spurs fue la más joven de la historia, 22 años y 346 días, en unas finales de conferencia desde que en la NBA se confrontan esos datos). A los de Texas les dio incluso para tomar aire en el último cuarto y dar opción a los menos habituales. Saben que el séptimo, en casa ajena, va a ser una guerra en todos los sentidos; hay que reservar energías.
Los Spurs vienen de haber colocado el primer punto de la eliminatoria, con aquella prórroga y el partido superlativo de Wembanyama, y verse después superados y maniatados por unos Thunder que les han llevado al límite. Y de lo que han salido bien parados. El saldo para el conjunto de San Antonio no puede ser otra que cosa que positivo, dado el oponente al que retan y la falta de experiencia con la que ellos cuentan, pero precisamente por la grandeza que se vislumbra en ellos quieren terminar de derribar la muralla definitivamente.
A Oklahoma City nos vamos. En el sexto envite el más destacado fue Victor Wembanyama, quién si no, con un doble-doble: 28 puntos y 10 rebotes. Casi un 50% en tiros, compensó tres pérdidas con tres tapones y añadió un par de pases de canasta y dos robos de balón. Y a por lo siguiente. El mal día de Fox (1/9) lo compensaron otros dos bases, Harper (18) y Castle (17), porque tampoco van flojos de reemplazos y fondo de armario allí. Shai Gilgeous-Alexander, máximo encestador en el lado contrario, se quedó con un paupérrimo 33% de acierto en lanzamientos y sensación de superación.
Los Thunder adujeron parte de sus males al nivel físico. El que les ha conducido a lo más grande y que, según ellos y es parte de las excusas que ponía Shai, no se ha visto en este sexto episodio de la serie. Es más, los Spurs han aprendido y han dado más cera y ellos no han sabido responder a la estrategia. Para hoy contaban con la recuperación de Jalen Williams tras haberse lesionado muscularmente de nuevo y perderse tres de los duelos, pero no está para fiestas: disputó sólo diez minutos. Recuperar esa batuta será imperativo.
“Nos han golpeado y no hemos respondido”, comentaba el MVP Gilgeous-Alexander al acabar el choque. El séptimo será pura épica. Y, mientras, los Knicks descansando tras un 4-0. San Antonio ganó en agresividad, la que le permitieron los colegiados, y comenzó por delante. La primera ventaja local importante vino en el primer periodo, a despiste de los de Daigneault, cuando Devin Vassell encadenó dos triples y a ello le siguió otro de Keldon Johnson. +13 al término del acto inaugural con una acción de bote y paso lateral de Wemby en el perímetro. El francés retó a Holmgren para dar comienzo al segundo cuarto, pletórico de confianza, aunque ahí cambiarían las tornas. Sólo un poco. Chet trató de aprovechar la ausencia del galo, McCain dio dinamismo al ataque, Wallace colocó dos triples y así intentaba OKC remontar. Sirvió de manera escasa. Los Spurs protegieron genial el centro de la pista y Shai, que sabe dominar ahí, se encontró con enormes problemas para sacar adelante los ataques. Wembanyama, por contra, tenía el día a favor, fuera con los tiros exteriores (4/9) o haciendo daño por dentro gracias a su altura. Y llegó la tercera manga. Y 32-13. Y ahí terminó todo. La incapacidad de Oklahoma para dañar la defensa de los texanos, con motivación y sabiendo dónde golpear, contrastó con el buen movimiento de balón que a los Spurs les generaba tiros sencillos. Diferencia clarísima. Caían los puntos a favor de San Antonio y crecía la creencia de que nos veríamos en un game 7 dos días después, que se confirmó posteriormente.


