NBA | Cavs 94-Pistons 115 (3-3) / Nadie puede matar a los Pistons
Detroit sobrevive en Cleveland para forzar el séptimo partido de las semifinales de Conferencia. Cunningham, soberbio: 21 puntos con 5 de 10 en triples.
Durante las presentes eliminatorias, los chicos de Bickerstaff han tocado el abismo en cuatro ocasiones ya. Tres veces estuvieron a punto de ser eliminados por Orlando Magic: pasaron del 1-3 en contra a clasificarse en el séptimo partido 4-3. En las semifinales del Este, van por el mismo sendero y esta madrugada salvaron frente a los Cavaliers su primer match ball con una contundente victoria en el Rocket Arena de Cleveland (94-115) en el sexto partido para empatar la serie a tres. El séptimo y último duelo es este domingo en Little Caesars Arena de Detroit.
“Será un ambiente genial para nosotros. Estamos emocionados de volver a casa”, asegura Cade Cunningham. El base asumió su responsabilidad de jugador franquicia y se disparó hasta los 21 puntos con un 5 de 10 desde el perímetro. Añadió 8 asistencias… y acumuló 7 de las 17 pérdidas de su equipo. Un mal menor cuando el resto prestó una mano: 48 tantos llegaron desde el banquillo por 19 del de Cleveland.
Los de Ohio se apagaron poco a poco. Empezaron igualando fuerzas. Sin dejar a su rival escaparse, conscientes de que podían volver a unas finales de Conferencia ocho años después. Desde 2018, en la última temporada con LeBron, no catan esa cita. Harden guio (23 tantos); Mitchell y Mobley ayudaron (18 puntos por cabeza). Pero se encontraron a un rival que ejerció su juego, con defensa e intensidad física. Bien Duren en la zona; magnífico Robinson en momentos clave desde el perímetro.
“Ha sido un esfuerzo colectivo. Lo necesitábamos todo. Una gran victoria de equipo”, prosigue Cunningham, que asistió a los primeros amagos de escapada de los Pistons. 27-39 y 37-49 en el segundo cuarto. Al descanso, 51-54. Pero fue en el tercer periodo cuando el golpe fue más brutal. En apenas cuatro minutos, los visitantes se estiraron hasta el +13 (55-68) con un triple de Robinson. Luego llegó Duren para el 70-84. La sentencia se produjo en el último cuarto cuando, a falta de tres minutos, la diferencia se marchó hasta el +18 (91-109). Jenkins, desde fuera, colocó el +21 (91-112). Punto final. O, mejor dicho, punto y seguido porque el domingo llega el séptimo partido. Las dos mejores palabras del mundo.


