Mourinho estuvo informado desde dentro de la pelea entre Tchouameni y Valverde
El entrenador portugués conoció por gente del club blanco lo que sucedió entre ambos jugadores. Se trata de una pista de que su llegada puede ser una realidad.
La versión que le ha llegado a Mourinho, sin justificar nadie en el Madrid la actuación de Tchouameni bajo ningún extremo, sitúa a Valverde como primer responsable por su insistente actitud de acusar al jugador francés de la filtración. Además, también le resaltaron que el incidente pone en evidencia la inexperiencia de Arbeloa por no separar a ambos jugadores y no intervenir ante las duras entradas y recriminaciones que se vivieron en el césped.
El hecho de que a Mourinho le comunicaran, tanto el miércoles como el jueves, las hostilidades que se desataron entre ambos jugadores supone una pista sobre su posible aterrizaje en el Bernabéu la próxima temporada. Tal y como informó AS, en el Madrid se valora al entrenador portugués como el mejor relevo posible para llevar a cabo el cambio necesario que debe sufrir el vestuario blanco, inmerso en un proceso de descomposición, sin liderazgos visibles y con un ambiente más que enrarecido desde hace mucho tiempo.
Fuentes con acceso a Valdebebas aseguran que los capítulos de tensión y rifirrafes entre futbolistas, ninguno de la trascendencia del ocurrido entre Valverde y Tchouameni, se han repetido con una frecuencia indeseable a lo largo del curso. El que fuera técnico blanco entre 2010 y 2013, conquistando una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España, sabe de la división interna dentro del grupo, azotado por un clima de discordia creciente.
Bajo este contexto de tensión, el Madrid considera que necesita un entrenador que devuelva la unidad al vestuario y el nombre de Mourinho parece estar por encima de otros. Aunque ninguna de las partes termina de reconocer conversaciones directas, sí que desde el entorno del portugués ven posible su vuelta al banquillo blanco. Mourinho se siente preparado para pacificar la situación y corregir el rumbo competitivo de un equipo que, salvo milagro mayúsculo y Clásico mediante, no va a ganar nada.
Asimismo, en el Benfica ya dan por perdido a Mourinho, pese a los intentos de Rui Costa, presidente del club lisboeta, de renovarle. El técnico tiene una cláusula de salida de tres millones de euros, con fecha límite, fijada a finales de mayo. Esa cifra está estipulada hasta diez días después de que dirija el último partido del Benfica esta temporada, que será el fin de semana del 16 de mayo. Mientras tanto, Valdebebas es un polvorín y Mourinho está informado de ello.


