Mourinho corta el rollo
El mismo fin de semana en el que el Benfica perdió la liga contra el Oporto, su técnico, José Mourinho, tuvo que responder sobre un posible interés del Real Madrid.
El Madrid, que anda perdido y sin rumbo, puede acabar recurriendo a su relato de fútbol arcaico y autoridad avinagrada. En un año el conjunto blanco ha probado todos los métodos: el paternalista de Ancelotti, el vanguardista de Xabi Alonso y el oportunista de Arbeloa. Ninguno ha funcionado. La tentación de caer en el discurso fácil de Mourinho está ahí, quizá un escudo más que una bala para quien decida ponerle en el cargo. Cuesta entender, en cualquier caso, que la decisión sea futbolística. Más aún viendo dónde están PSG, Bayern y hasta Barcelona, qué juego profesan, qué entrenadores tienen y qué futbolistas necesitan.
La posibilidad de que Kroos dirija las operaciones desde un despacho sí es más excitante, aunque, en el fondo, contrasta con los métodos de Mou. El alemán no quiere ser una marioneta sino tener peso en las decisiones, acercar al Madrid al fútbol, participar del proyecto desde su sabiduría. De lo contrario, vive una vida muy cómoda gracias al centro de tecnificación para niños que montó en Boadilla. Además, Kroos puede traer al Madrid a todos esos buenos futbolistas que necesita, los que le vieron y le idolatran; justo lo contrario que Mourinho, que provoca un efecto rechazo en los jugadores y en el mercado. Este factor debería pesar.


