Mou, pide a Casemiro...

Por difícil que parezca, Casemiro ha igualado en el United la magnitud que alcanzó en el Madrid. No en cuanto a títulos, por supuesto, pero sí en relevancia y peso en los planes del proyecto y de todos los entrenadores que tuvo.

Aritz Gabilondo
As
Casemiro se marchó emocionado junto a su mujer, su hija y más miembros de su familia rumbo al túnel de vesturios de Old Trafford entre aplausos. Había jugado el último encuentro en casa con la camiseta del United. Se iba un tipo querido. Uno de los suyos. La grada le despidió rindiéndole un merecido tributo. En total, han sido 160 partidos defendiendo a los Diablos Rojos desde que llegó hace cuatro temporadas procedente del Madrid. Un tiempo en el que ha vivido de todo. Una época dura a la que consiguió sobrevivir hasta convertirse en un futbolista emblemático, el líder de un equipo que por fin vuelve a la Champions.

Por difícil que parezca, Casemiro ha igualado en el United la magnitud que alcanzó en el Madrid. No en cuanto a títulos, por supuesto, pero sí en relevancia y peso en los planes del proyecto y de todos los entrenadores que tuvo. El anuncio de su marcha a final de temporada sonaba lógico teniendo en cuenta sus 34 años, pero el césped ha demostrado que, si quisiera, tiene más carrete en la máxima élite. Está, incluso, para que Mourinho se plantee hacerle una llamada este verano en la operación Regreso al Futuro que parece ir a comandar en el Madrid. No es una broma; hay pocos mediocentros como él en la actualidad.

Ocurre con los brasileños que con frecuencia se convierten en especies poco fiables, pues resuelven su vida con tres temporadas Champions y después derivan en un problema. Casemiro no es de esos; Casemiro es de los Mauros Silvas que de tanto en cuanto vienen de allí. Su paso por el Madrid entró en la historia por ganador y porque dibujó un centro del campo legendario: él, Modric, Kroos. El United lo compró por 70 millones y también lo ha amortizado. ¿Y ahora? Con el Mundial por delante --será titular- y la carta de libertad en la mano, Case decide: o Miami o Arabia o tirarse al monte en Europa. Ojo.

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