Militao complica la decisión
La última lesión del brasileño, segunda de importancia tras sus dos operaciones de cruzado, hace saltar las alarmas en la búsqueda de un central de categoría para el corto plazo.
Esta última lesión de Militao es la constatación de que después de esa doble rotura de cruzado que sufrió (una en cada rodilla) su fisionomía no es la misma. El 12 de agosto de 2023, el central se rompió el ligamento cruzado de su rodilla izquierda en el partido frente al Athletic en San Mamés. Más de un año después, en noviembre de 2024, sufrió una nueva rotura completa del ligamento cruzado anterior con afectación de ambos meniscos, en este caso, en la pierna derecha. Y su vida deportiva cambió.
El brasileño empezó con aire renovado la presente campaña con Xabi Alonso. Apuró para comparecer, de manera testimonial, en el Mundial de Clubes. Y luego, en el arranque del curso ordinario, llegó a coger su pico de forma. Pero llegó el primer golpe. A principios del pasado mes de diciembre, en el partido ante el Celta, sintió un fuerte dolor en la parte posterior del muslo durante una carrera. Se marchó del campo sin poder apoyar y el examen posterior confirmó la mala noticia: rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda con afectación del tendón proximal. Tiempo estimado de baja: de cuatro a cinco meses. Y vuelta a empezar.
Después de esa última lesión y ahora que Militao veía la luz, con el Mundial a las puertas y otra vez en su pico de forma, llegó un nuevo golpe. Ante el Alavés, el 21 de abril sufrió otra rotura en el tendón proximal del bíceps femoral de la pierna izquierda. En realidad, una recaída de aquella grave lesión de primeros de diciembre ante el Celta. Pero, a más, fue la constatación de que las lesiones musculares ya son recurrentes para un jugador al que esas dos operaciones de cruzado, una en cada rodilla, han desestabilizado el organismo.
El club activa la operación central.
El Real Madrid se resetea y vuelve ahora a plantear una situación que ya tenía resuelta cuando Militao había vuelto a estar a tope y Rüdiger otra vez apto para el fútbol después de ese tratamiento en la rodilla al que se sometió en Londres y del que dio cuenta este periódico. A ellos se sumaban Huijsen, que sigue siendo la gran apuesta de futuro para el puesto, y Asencio, un hombre de complemento. Pero con Mili siendo tan incógnita, si hace unos días no había tanta prisa para fichar un central, ahora se ha convertido en un tema prioritario en los despachos… Un central comprado a corto plazo, pero otro más, quizá, cuando a Rüdiger no se le renueve…
Las opciones que ofrece La Fábrica también se contemplan en Valdebebas. En ese sentido hay dos vías abiertas. La primera es la de dar más galones a Joan Martínez, en el que se tiene mucha fe. Por otro lado, se sigue de cerca las evoluciones de Jacobo Ramón en el Como, que puede ser repescado por una pequeña cantidad de dinero inferior a los diez millones de euros.
Con todo, el Madrid sigue buscando en el mercado ese gran central que pueda marcar una época en el futuro junto a Huijsen (y está por ver si también con Militao). La idea del club era hacer una operación parecida a las que hizo con Alaba y Rüdiger, que tan buen resultado dieron. Ambos llegaron a coste cero, y esa era la idea, buscar otra vez una gran ocasión que ofreciera el mercado. Había varios nombres sobre la mesa, pero de todos ellos sólo sigue vigente uno, el de Konaté. El francés del Liverpool termina contrato en junio y aún no ha renovado. Upamecano y Saliba si lo hicieron con el Bayern y el Arsenal respectivamente. Y otro jugador con el que se había contactado, Guehi, terminó fichando por el City en el pasado mercado invernal. Todo está en el aire. Todo, alterado por esta nueva lesión de Militao.


