Milan - Cagliari / Pesadilla sin Champions en Milan

Saelemaekers adelantó a los rossoneri. Borrelli y Juan Rodríguez firmaron la tragedia milanisti. Ni Modric, suplente, fue suficiente. Un fan hospitalizado por los altercados en el derbi de Turín.

EFE
El Milan, derrotado 1-2 por el Cagliari en la última jornada de la Serie A, se pegó un batacazo tremendo, terminó sexto en la clasificación final y, por segunda temporada consecutiva, sin plaza de Liga de Campeones en un fracaso total del equipo dirigido por Massimiliano Allegri.

Hay derrotas que son un resultado y derrotas que son una condena. Esta del Milan pertenece a la segunda especie. El 1-2 ante el Cagliari, en un San Siro que esperaba alivio y acabó entregado al silbido, retrata el fracaso entero de un equipo que empezó la temporada mirando al Inter a los ojos y terminó en el abismo.

El Milan llegó al último duelo tercero, dependiendo de sí mismo y recibiendo a un rival sin deberes ni ambiciones. Ganar y asunto resuelto. Un último esfuerzo para cerrar el curso entre los grandes de Europa y maquillar una campaña llena de curvas. Pero el Milan de Allegri, este Milan inseguro y quebradizo, fue víctima de sus propios nervios.

Todo empezó como imaginó San Siro. A los dos minutos, Saelemaekers adelantó a su equipo culminando una jugada hermosa en su simplicidad: balón largo de Gabbia, prolongación de Giménez y remate del belga dentro del área. El estadio respiró tranquilo. Olía a noche de reconciliación, a trámite feliz. Incluso a redención después de tantos meses de sobresaltos.

Porque el Milan venía ya avisado por la temporada. Del pulso con el Inter pasó a pelear por no despeñarse. La victoria en Genoa la pasada jornada detuvo una hemorragia de dos derrotas seguidas que coincidió además con la ausencia de Modric, lesionado en el rostro.

El croata empezó en el banquillo junto a Leao, como si Allegri quisiera reservar una última bala para el caso de incendio. Y el incendio llegó.

El empate de Borrelli a los veinte minutos cambió el aire del estadio. El Milan perdió de golpe la ligereza, empezó a jugar atenazado y se consumió lentamente en la espesura. Mucho balón, poca alma. Mucha ansiedad y ninguna claridad. Así llegó el descanso y así siguió la segunda parte, mientras las noticias del resto de campos mantenían provisionalmente al Milan entre los cuatro primeros.

Hasta que apareció Juan Rodríguez para escribir la tragedia. Maignan firmó un paradón a un cabezazo de Borrelli, pero el rechace cayó muerto en el área y el uruguayo, libre de marca, empujó el balón a la red. Al mismo tiempo, Malen adelantaba a la Roma. En un instante, todo se vino abajo. El Milan ya no estaba en Champions y necesitaba dos goles para sobrevivir.

Entonces Allegri echó mano de todo. Entró Modric con una máscara protectora. Después, Leao. Después, Füllkrug. Toda la artillería sobre el césped, aunque más desde la desesperación que desde la convicción. El equipo atacaba con prisa, no con fútbol.

Rabiot tuvo el empate en un centro de Leao, pero el partido estuvo mucho más cerca del 1-3. Maignan sostuvo al Milan como pudo ante Borrelli, Zappa y Mendy, que desperdició un mano a mano clarísimo. San Siro, mientras tanto, dejó de creer.

El final fue el esperado: pitidos y la resignación de finalizar otra temporada en la que el Milan volvió a naufragar con una sexta plaza insuficiente para un equipo de su historia. San Siro terminó mirando al palco. Pidió explicaciones a la dirección del club mientras la Roma y el Como celebraron su clasificación para la Liga de Campeones.

La Juve, ni victoria ni Champions

Un gol de Che Adams a seis minutos del final, junto el anotado a la hora de juego por Cesare Casadei neutralizaron el doblete del serbio Dusan Vlahovic, probablemente en su epílogo como jugador de ‘la vecchia signora’, que encarriló el Derby della Mole contra el Torino (2-2) que acabó en tablas y que le dejó, en cualquier caso, sin un lugar en la próxima edición de la Liga de Campeones.

El tropiezo el pasado fin de semana como local ante el Fiorentina ha salido muy caro al conjunto de Luciano Spalletti que necesitaba una carambola para alcanzar de nuevo la cuarta plaza y adentrarse en la Champions. Se dio en parte, pero de forma insuficiente. Cayó el Milan que empezó la jornada por delante. Pero no falló el Como que asaltó la cuarta plaza de la Serie A y dejó en la quinta, en puesto de Liga Europa, al Juventus.

De cualquier manera el conjunto visitante necesitaba la victoria que ni siquiera logró. Acaba sexto la Juve, al margen de la élite continental.

Pero ya empezó todo mal en Turín. El partido estuvo al borde de la suspensión por las peleas entre aficionados ultras de ambos equipos antes del partido. De hecho, los seguidores del cuadro bianconeri pidieron a sus jugadores que no disputaran el choque. Al final, los fans se marcharon del campo y el partido se jugó con una hora de retraso.

La policía intervino y un seguidor fue hospitalizado. Aún así, el balón echó a rodar con el objetivo europeo entre ceja y ceja para los visitantes y con el Torino sin nada por lo que jugar.

El cuadro de Spaletti amenazó con ocasiones de Federico Gatti y la amenaza permanente de Vlahovic que abrió el marcador poco antes de la media hora cuando aprovechó un buen pase de Khphren Thuram para deshacerse de su marcador y batir a Alberto Paleari.

Tuvo el balcánico el segundo pasada la media hora, antes del descanso. Y también Gvidas Gineitis para empatar pero el segundo llegó al inicio de la segunda parte. Lo marcó también Vlahovic tras una buena combinación con Francisco Conceiçao.

Aún así, el derbi alargó su emoción a la hora de juego cuando Cesare Casadei acortó distancias, de cabeza en un córner, para el Torino. Y el empate que se veía venir llegó en el 84, con la firma de Adams, en plena avalancha local y ante la frustración visitante.

Dybala devuelve al Roma a la Liga de Campeones

La Roma certificó su regreso a la Liga de Campeones con una victoria contra el descendido Hellas Verona, al que doblegó en superioridad numérica en la segunda parte, con un gol de Donyell Malen justo después de haber fallado un lanzamiento de penalti y otro de El Shaarawy, ambos a pase de Paulo Dybala.

El atacante argentino fue decisivo. Les regaló dos goles a sus compañeros, pero también el éxito de jugar la máxima competición continental a su equipo, del que se irá este verano.

No fue un triunfo fácil para el bloque de Gian Piero Gasperini, que dependía de sí mismo para alcanzar la clasificación para la máxima competición continental, pero que surcó por el 0-0 ante las paradas rivales hasta el 56′, cuando ya había sido expulsado Valentini en los locales, por doble amarilla, y cuando encontró un penalti a su favor.

El lanzamiento de Malen lo paró Montipo, pero su rechace, que cayó en Paulo Dybala, terminó en la red, con el pase del argentino y el remate del propio Malen para sellar el quinto triunfo seguido, concluido con el 0-2 de El Shaarawy, a pase de tacón de Dybala.

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